Se descomprime el conflicto entre las dos Coreas
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Pese a que Seúl realizó maniobras militares con fuego real, Pyongyang decidió no responder y hasta dio guiños sobre su plan nuclear.
Corea del Norte tuvo además otros gestos de apaciguamiento ante el ex embajador estadounidense y actual gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, quien hoy concluyó una visita de cinco días a Pyongyang.
Richardson indicó, al llegar a Seúl, que Corea del Norte había aceptado el retorno de inspectores de la ONU encargados de vigilar su programa nuclear.
Según el enviado estadounidense, el régimen de Pyongyang también había aceptado negociar la venta de barras de combustible nuclear a un tercer país, "como Corea del Sur", así como discutir la creación de una comisión militar y la puesta en marcha de un teléfono rojo entre las dos Coreas.
Corea del Norte había retirado todo el material de vigilancia de Yongbyon en abril de 2009 y pidió a los inspectores de la ONU que abandonaran el país.
Corea del Sur llevó a cabo sus maniobras militares pese a las presiones de China y Rusia, temerosas de una escalada.
Los ejercicios se iniciaron pocas horas después de que el Consejo de Seguridad de la ONU no consiguiera un acuerdo sobre la situación en la península coreana.
China, único aliado importante de los norcoreanos --y única potencia que se abstuvo de condenar el ataque del 23 de noviembre--, lanzó el lunes un llamamiento a la calma y criticó implícitamente a Seúl, al afirmar que "nadie tiene derecho de provocar o abogar por un conflicto".
"China siempre dijo que la paz y la estabilidad deben ser mantenidas en la península", declaró el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Cui Tiankai.
La diplomacia rusa, por su lado, juzgó que estas maniobras representaban una amenaza para la estabilidad de la península coreana.
"La península estaba al borde de un conflicto armado (cuando las fuerzas norcoreanas bombardearon el 23 de noviembre la isla de Yeonpyeong), por ello todas las partes deben exhibir moderación y renunciar a cualquier acción que pueda generar una escalada", indicó una fuente diplomática rusa, citada por la agencia Interfax.
"Creemos que las maniobras llevadas a cabo con fuego real no responden a ese objetivo", recalcó.
Corea del Sur rechazó esas críticas. "Como nación soberana, tenemos el derecho de realizar maniobras militares para defender nuestro territorio (...) Nadie puede entrometerse", dijo el presidente Lee Myung-Bak, tras recibir el respaldo de Estados unidos y Japón.




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