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Se suma Colombia: una multitud tomó las calles para denunciar la desigualdad

Los organizadores cifraron la asistencia en más de un millón de personas. El heterogéneo colectivo exige una mesa nacional de concertación que revise las reformas que quiere implementar el derechista Iván Duque. Hubo incidentes en algunas ciudades y en Cali se decretó un toque de queda.

Bogotá - Cientos de miles de personas, convocadas por sindicatos y estudiantes, marcharon ayer por las principales ciudades de Colombia para protestar contra la política económica y social del presidente Iván Duque, cuyo Gobierno de derecha se debilita tras quince meses en el poder.

Voceros de las organizaciones dijeron que más de un millón de personas se manifestaron en todo el país. La ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, las estimó en cerca de 207.000.

El diverso grupo de convocantes -sindicatos, estudiantes, indígenas, artistas, ambientalistas y partidos opositores- lideró un “paro nacional” contra los lineamientos políticos económicos, sociales y de seguridad del mandatario, justo cuando su popularidad está en rojo.

“Es un acumulado de situaciones que esperamos empezar a revisar en una gran mesa nacional de concertación”, explicó Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, una de las organizadoras.

En Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Neiva, Bucaramanga y Medellín se convocaron multitudinarias manifestaciones. Buena parte de empresas, universidades y colegios cancelaron previamente sus actividades.

Miles de estudiantes marcharon en la capital hacia el aeropuerto internacional. Policías antidisturbios les lanzaron artefactos aturdidores para impedir su paso.

El Gobierno, que enfrentó la protesta más grande desde su llegada al poder en agosto de 2018, había advertido de posibles actos de violencia y disturbios como los que se registraron recientemente en Ecuador, Chile y Bolivia en medio de un clima de agitación política.

“Es el sentimiento del pueblo nacional que está aburrido de la injusticia social. Nos están matando a nuestros líderes sociales, nuestra identidad cultural, el pueblo indígena está en riesgo y las reformas económicas y laborales no favorecen al pueblo colombiano”, dijo Patricia Riaño, una profesora que participó en la movilización en Bogotá.

Duque, quien no logró consolidar una coalición en el Congreso para impulsar sus reformas, negó planes para aumentar la edad de jubilación o los aportes de los trabajadores para acceder a las pensiones. También desmintió una posible reducción del salario mínimo y que los jóvenes reciban una remuneración por debajo de la estipulada por la ley, pero no logró desactivar la protesta.

“Hay mucho miedo de salir a las calles, pero sin embargo salimos porque mucho de ese miedo se difundió por parte del Estado con la represión simbólica, la militarización, el cierre de fronteras”, afirmó una estudiante.

Duque encabezó un puesto de mando unificado en Bogotá con los jefes militares y policiales, y los ministros de Defensa e Interior. Colombia cerró fronteras hasta mañana por “seguridad” y expulsó al menos 24 venezolanos señalados de querer infiltrar la marcha.

Las movilizaciones provocaron el bloqueo de algunas estaciones de colectivos en Bogotá que fueron atacadas por encapuchados, mientras que en el noroeste hubo enfrentamientos entre manifestantes y la policía que lanzó gases lacrimógenos para dispersar la multitud.

En Cali, encapuchados vandalizaron 14 colectivos y varias estaciones de pasajeros, mientras que siete policías resultaron heridos en un ataque de estudiantes frente a una universidad. Por ello, las autoridades decretaron el toque de queda a partir de las 7 PM locales.

Colombia prevé un crecimiento económico por encima del promedio regional, pero los altos índices de desigualdad y desempleo motivaron el “paro nacional”.

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