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13 de noviembre 2013 - 23:34

Se torna incierta la aprobación de la reforma migratoria en EEUU

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John Boehner, líder republicano y presidente de la Cámara de Representantes.
El líder republicano en el Congreso de Estados Unidos, John Boehner, cerró prácticamente la puerta a cualquier posibilidad de una reforma migratoria en el futuro próximo al rechazar de plano llevar a votación una propuesta integral sobre este tema en la Cámara de Representantes que él preside. "La idea de que vayamos a estudiar una propuesta de ley de 1.300 páginas que nadie se ha leído, que es lo que hizo el Senado, no va a suceder en la Cámara" de Representantes, dijo Boehner en rueda de prensa en el Capitolio.

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"Y, francamente, quiero dejar claro que no tenemos intención alguna de acudir a una conferencia con la iniciativa del Senado", agregó, borrando de ese modo también la posibilidad de que ambas cámaras pudieran buscar una fórmula conjunta para aprobar un paquete migratorio integral, como exige la Casa Blanca del demócrata Barack Obama.

El Senado aprobó a finales de junio una propuesta de reforma migratoria que, a cambio de fuertes, costosas y por muchos cuestionadas condiciones en materia de seguridad fronteriza, prevé una vía a la ciudadanía para los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país, un requisito exigido por el presidente Obama.

De este modo, la pelota quedó en el campo republicano que tiene la mayoría en la cámara baja del Congreso. Pese a insistentes llamamientos de la Casa Blanca y presiones de activistas proinmigración, ésta sin embargo ha eludido hasta la fecha tratar cualquier iniciativa integral, limitándose a debatir en comités menores propuestas migratorias individuales.

Las posibilidades de que se aprobara una reforma migratoria este año o a comienzos del próximo, tal como ha reclamado el presidente demócrata Barack Obama, eran ya escasas.

De un lado, quedan muy pocos días laborables en el Congreso hasta diciembre. Y, por otro, analistas coinciden -y así lo admiten los propios legisladores- que las elecciones parlamentarias en noviembre de 2014, donde se renovará toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, hacen prácticamente imposible el debate, y menos aún la votación, de un tema como el migratorio, que tantas divisiones sigue creando en los círculos más conservadores. 

Las palabras de Boehner, según observadores, suponen el portazo casi definitivo a las esperanzas migratorias, pese a que numerosos analistas coinciden en que rechazar una reforma migratoria podría alienar definitivamente a los republicanos del voto hispano que tanto peso tiene para asegurarse la recuperación de la Casa Blanca, tal como reconoció el propio Boehner tras la derrota el año pasado del candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney.

De hecho, así lo había vuelto a reconocer el propio Boehner antes de su comparecencia pública. Según un video difundido por un grupo proinmigración, dos jóvenes hijas de indocumentados bajo amenaza de deportación se acercaron hasta el restaurante donde Boehner desayuna habitualmente y le preguntaron de forma directa si pueden contar con él para aprobar una reforma migratoria.

"Estoy tratando de encontrar una manera de lograr esto, pero no es fácil (...) pero he dejado claro desde el día después de las elecciones de que es hora de lograr hacer esto", respondió un visiblemente incómodo Boehner, quien sin embargo eludió comprometerse de forma clara en la materia.

Tras escuchar sus declaraciones en el Congreso, las dos jóvenes inmigrantes, Carmen Lima, de 13 años, y Jennifer Martínez, de 16, acusaron al líder republicano de "mentirles" en la cara.

Pese al nuevo revés, la Casa Blanca insistió sin embargo en que sigue habiendo una oportunidad para la reforma migratoria.

"Creo que podría suceder este año", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, al ser consultado sobre las posibilidades de una reforma migratoria pese a las palabras de Boehner.

El portavoz reconoció que la Cámara Baja "es el obstáculo" para ello, pero subrayó que también podría transformarse en la "oportunidad" si decide "actuar de forma rápida y decisiva" en la materia.

En el marco de sus esfuerzos por promover la reforma migratoria, Obama recibió en la Casa Blanca a un grupo de líderes religiosos con quienes discutió "el compromiso compartido de destacar el imperativo moral que existe para la reforma migratoria". El mandatario ha realizado similares reuniones en las pasadas semanas con otros grupos de presión, entre ellos directivos de grandes empresas del país.

Los esfuerzos concentrados de Obama en esta materia se deben, más allá de su renovada promesa al electorado hispano -y a otros grupos migratorios con derecho al voto, como el también influyente asiático- en que la reforma migratoria se perfila como la única gran iniciativa legislativa con todavía algún viso de poder convertirse en ley en su segundo mandato, tras el fracaso de un intento, a comienzos de año, por impulsar un mayor control de armas.

Así lo reconoció la víspera el vicepresidente, Joe Biden, quien según el diario digitial "Politico", durante una teleconferencia con líderes católicos y de otras confesiones, les instó a no permitir que suceda lo mismo que con la fracasada lucha por un mayor control de las armas.

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