Según cifras oficiales, en Haití las víctimas por el terremoto superan los 200.000
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Una mujer grita frente a los escombros del edificio del Ministerio de Justicia.
Todo ello se consiguió con cierta normalidad menos la coordinación de la ayuda, que se ha convertido en la "cuestión caliente" de esta crisis, señaló.
Bellerive se refirió a la existencia de problemas de infraestructura en el aeropuerto de la capital, lo que impidió en los primeros momentos la llegada de aviones, y dijo que en la distribución de la ayuda hay "una frustración de la población y también una frustración del Gobierno".
Según él, el problema principal es que la ayuda pasa por las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en vez de por el Gobierno, cuando "muchas de las ONG no estaban listas para ello".
Además, explicó que existe otro problema en la distribución de la ayuda porque los damnificados del terremoto se confunden con otra gente pobre que ya estaba viviendo en una situación de precariedad antes de la catástrofe, lo que dificulta el reparto y crea "tensiones".
El primer ministro afirmó que las ONGs "se peleaban entre ellas mismas" por la gestión de la ayuda y dijo que ahora hay "discusiones extremadamente difíciles" entre el Gobierno, los proveedores de fondos y las citadas organizaciones, por lo que expresó su deseo de llegar a un acuerdo entre las partes.
En su opinión, la cuestión no es reconstruir lo que fue destruido, ya que la situación antes del 12 de enero no era buena, y subrayó que el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Haití quedó destruido en 35 segundos.
Bellerive, quien acudió al Senado acompañado de varios ministros, consideró por todo lo anterior que es necesario gestionar la política publica de otra manera, razón por la que planteó cambiar el perfil del Gobierno.




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