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Lubanga escuchó la sentencia en el tribunal de La Haya.
El conflicto en la República Democrática del Congo duró oficialmente desde 1998 a 2003, por él murieron millones de personas y las partes enfrentadas recibieron apoyo de otros Estados africanos, entre ellos Ruanda, Uganda, Angola y Zimbabwe.
Los hechos juzgados se remiten al conflicto que sufrió la región de Ituri y que enfrentó a las milicias del FPLC, próximos a la comunidad étnica Hema, con el Ejército Popular Congoleño (APC), y con las milicias de la Fuerza de Resistencia Patriótica en Ituri, comandadas por miembros de la comunidad Lendu.
El conflicto, que adquirió matices de lucha intertétnica, fue utilizado realmente desde finales de los años noventa por los distintos grupos rebeldes, las fuerzas del Gobierno y las potencias extranjeras -en especial Ruanda y Uganda- para hacerse con esta región rica en oro, petróleo, coltán y diamantes.
En este contexto, Lubanga, un comerciante de la etnia Hema, se convirtió en cabecilla ("rais", líder supremo) de los suyos.
Según los jueces, el condenado y sus aliados elaboraron "un plan conjunto" para "formar un ejército con el propósito de establecer y mantener el control político y militar de Ituri", para lo cual "reclutaron a niños y niñas menores de quince años" con el objetivo de hacerles "participar activamente en las hostilidades".
Lubanga es la primera persona acusada en relación con los conflictos en la República Democrática del Congo y el primer detenido en cumplimiento de una orden del Tribunal Penal Internacional (TPI). Su caso también es el primero en llegar a juicio en el Tribunal de La Haya.



