Pasto (EFE) - En una muestra más del drama que representa la guerra civil colombiana, un grupo de 18 militares de ese país secuestrados en el departamento de Nariño cumplió ayer siete años en poder de guerrilleros de las FARC. Los efectivos fueron secuestrados el 21 de diciembre de 1997 por un reducto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un ataque a la base militar de Patascoy (unos 800 kilómetros al suroeste de Bogotá), en el que murieron diez militares. Los familiares de dos cabos del ejército, Libio José Martínez y Pablo Emilio Moncayo, pidieron pruebas de supervivencia, ya que no han vuelto a saber de ellos desde abril de 2003. Los militares secuestrados fueron dos tenientes, cuatro sargentos, ocho cabos y el resto, soldados.
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