Desde el martes, la «capital» de Kurdistán, Erbil, se fue vaciando hasta semejarse a una ciudad casi fantasmal.
Al mismo tiempo, miles de iraquíes atravesaron la línea de demarcación, como en Chamchamal (centro), donde han llegado cerca de 30.000 civiles en el transcurso de los dos últimos días.
Debido a estos desplazamientos de población, el Parlamento kurdo con sede en Erbil proclamó el estado de emergencia. El plan de emergencia prevé con especial importancia «la activación» de campamentos para los que ya se eligieron hace algún tiempo diez emplazamientos en las montañas. Se han tomado medidas de seguridad, como la puesta en marcha de patrullas en las grandes ciudades, particularmente para evitar los saqueos. Las autoridades también se comprometieron a identificar a los refugiados y su lugar de destino, indicó Salim.
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