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10 de febrero 2005 - 00:00

Sorprende Lula: planea dura reforma para quitarle poder a sindicalistas

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La nueva versión del proyecto de Lula da Silva, un ex obrero metalúrgico y ex sindicalista, fue anticipada hoy por el diario económico Valor, en la fecha del cumpleaños número 25 del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

El proyecto reduce de 12 a 3 el número de centrales gremiales, hace más difícil el monopolio sindical en la representación de los trabajadores de una categoría y endurece
los requisitos para declarar una huelga.

De acuerdo con el gobierno, el proyecto de reforma sindical será enviada al Congreso antes que la propuesta para modificar la legislación laboral, prevista para el 2006.

De todos modos, el ministro de Trabajo, Ricardo Berzoini, ya anticipó que la reforma laboral difícilmente contemplará una reducción de la jornada de trabajo, de 44 a 40 horas semanales, como reclaman las centrales sindicales.

"La reducción de la jornada laboral puede ser un tiro en el pie para la productividad brasileña. Países vecinos, como Argentina, poseen una jornada de 48 horas", sostuvo Berzoini.

Según los especialistas, la exclusión en el proyecto de reforma sindical del principio del uso de la norma más beneficiosa para los trabajadores permitirá que los acuerdos privados y específicos entre patrones y empleados prevalezcan sobre los derechos consagrados en la legislación laboral.

"Ese principio estaba en versiones anteriores y fue excluido ahora lo que permite concluir que hay espacio, en el futuro, para una reforma de la legislación laboral que permita que acuerdos entre patrones y empleados flexibilicen derechos garantizados por la ley", evaluó Grijalbo Coutinho, titular de la Asociación Nacional de Jueces del Trabajo.

Pero, el ministro Berzoini, ex sindicalista bancario, sostuvo que esta preocupación es infundada.

"No tenemos por qué crear una garantía de algo que ya está garantizado. Ese principio del uso de la norma más benéfica para el trabajador existe hace años en la jurisprudencia brasileña", dijo Berzoini.

El ministro agregó que no le gusta hablar de "flexibilización" de los derechos de los trabajadores, como hacía el gobierno anterior, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), que intentó reformar la legislación laboral pero no pudo por la resistencia de Lula da Silva y del PT.

"No uso flexibilización, uso modernización, entendimiento entre las partes. Creo que hay espacio hoy en la sociedad brasileña para que haya más negociación", afirmó Berzoini.

Por su lado, el juez Coutinho también expresó su preocupación por "el fin del principio de ultraactividad de las normas colectivas".

Por ese principio, todos los derechos firmados en un acuerdo colectivo continúan valiendo durante el "impasse" para la formulación de un nuevo contrato entre patrones y trabajadores.

“ambién me parece mal el exceso de reglas para las huelgas. Por el proyecto del gobierno, aún en sectores no esenciales, los trabajadores deberán mantener una actividad mínima para evitar pérdidas irreparables para las empresas, lo cual hiere el
derecho de huelga", opinó Coutinho.

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