Washington - El presidente de EE.UU., George W. Bush, pidió ayer al Congreso 770 millones de dólares en ayuda alimentaria para tratar de paliar la crisis creada por los altos precios de la comida en amplias zonas del mundo. En una declaración por sorpresa en la Casa Blanca, Bush afirmó: «Estamos trabajando para garantizar que los ciudadanos más pobres reciban la comida que necesitan». «En algunos de los países más pobres del mundo, el alza de los precios puede significar la diferencia entre comer cada día o irse a la cama con el estómago vacío», afirmó.
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