Los democristianos (CDU) y su aliado, el partido bávaro socialcristiano (CSU), obtuvieron 226 escaños parlamentarios, contra 222 del PSD, por lo que ninguno obtuvo la mayoría. Los dos rivales dijeron que preferían una «gran coalición» antes de formar una alianza menos estable, de tres partes, que se arriesgaría a recibir vetos por parte del Senado.
Schröder dijo ayer que está luchando para mantenerse en la Cancillería en representación del PSD y sus políticas de centroizquierda y no por sus ambiciones personales.
Schröder juró el 18 de setiembre que no permitiría que su partido se una a un gobierno liderado por Merkel, cuyo partido sufrió una fuerte caída en la última semana de campaña preelectoral, pero finalizó apenas por encima del PSD.
Sin embargo, sus declaraciones previas a una reunión del comité ejecutivo del PSD en Berlín -en la que se confirmó la demanda de que al actual canciller encabece el nuevo gobierno- parecieron confirmar las especulaciones de que los socialdemócratas están usando a Schröder como elemento de regateo para ganar terreno ante la CDU en la batalla por las políticas, ministerios y escaños parlamentarios.
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