Las tensiones entre sunnitas y chiitas son tradicionales en el mundo musulmán y responden tanto a cuestiones doctrinarias como políticas. Sin embargo, éstas recrudecieron con la guerra en Irak, sobre todo después del ahorcamiento de Sadam Hussein, un hecho repudiado por los primeros y celebrado por los segundos. Pero las noticias preocupantes para EE.UU. al respecto no llegan sólo desde Medio Oriente. En Michigan y Nueva Jersey se están produciendo enfrentamientos, que incluyen ataques sectarios a comercios y mezquitas. Neil MacFarquhar describió ayer en «The New York Times» ese clima enrarecido. Veamos los principales pasajes de su artículo.
Dearborn, Michigan - Dos veces en poco tiempo, vándalos rompieron ventanas en tres mezquitas y en una docena de negocios populares entre musulmanes chiitas a lo largo de la avenida Warren, la espina dorsal de la comunidad árabe de esta ciudad. Aunque la policía no ha arrestado a nadie, la mayoría de la comunidad chiita de Dearborne culpa a los musulmanes sunnitas.
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«Los chiitas estuvieron muy felices de que hayan matado a Saddam, pero los sunnitas lloraban», dijo Aqeel al-Tamimi, un inmigrante iraquí chiita de 34 años que maneja camiones mientras comía pollo asado en el restorán Al-Akashi, uno de los establecimientos dañados en Detroit. «Esta gente nos mira como si hubiésemos vendido nuestro país a EE.UU.»
La escalada de tensiones entre sunnitas y chiitas en Medio Oriente se está contagiando a algunas comunidades musulmanas estadounidenses, y ha sido señalada como la causa de actos de vandalismo y confrontación entre estudiantes. La fractura política entre quienes favorecen y quienes rechazan la invasión estadounidense a Irak atiza esa animosidad, pero está dada también por cuál de esos sectores representa al islam.
Conflictos anteriores
Mucho antes de que se produjera el vandalismo en Dearborn y Detroit, ya había conflictos en algunos campus universitarios. Estudiantes chiitas decían sufrir constante discriminación, como ser formalmente excluidos de las plegarias en la Asociación de Estudiantes Musulmanes, dominada por sunnitas. En numerosas universidades, estudiantes chiitas rompieron con la asociación, que tiene docenas de sedes en toda la nación, para formar sus propios grupos.
«Una réplica de lo que está sucediendo en Irak ocurrió en Nueva Jersey, porque la gente no podía dejar de lado sus diferencias,» dijo a Sami Elmansoury, musulmán sunnita y ex vicepresidentede la Sociedad Islámicade Rutgers University, donde ha habido una aguda disputa.
Aunque la guerra en Irak es una causa crucial, algunos estudiantes y expertos también atribuyen la fisura al crecimiento significativo de la población musulmana estadounidense dado en las últimas décadas. Antes, la mayoría de las ciudades sólo tenían una mezquita y la gente se veía forzada a convivir. Ahora, algunas comunidades musulmanas son tan grandes que los mayoritarios sunnitas y los minoritarios chiitas tienen sus propias mezquitas, escuelas y clubes sociales.
Las tensiones sectarias proliferaron durante el actual mes musulmán de Muharram. Los primeros diez días terminaron el martes pasado con la Ashura, el día en que los chiitas conmemoran la muerte de Hussein, el nieto del profeta Mahoma que fue muerto en el sangriento siglo VII en medio de disputas acerca de quién gobernaría a los fieles, lo que dio origen a las facciones sunnita y chiita. Estos sostienen que solamente los descendientes de Mahoma pueden ser infalibles y, por lo tanto, deben gobernar. Los sunnitas lo permiten a un grupo más amplio, mientras haya consenso entre los eruditos.
Muchos chiitas marcan la Ashura con procesiones de luto que incluyen autoflagelaciones o golpes rítmicos en el pecho. Varios miles de ellos marcharon en Park Avenue, Manhattan, el 28 de enero. Los sunnitas a menudo denigran esas marchas como prácticas bárbaras e infieles.
El año pasado, un estudiante sunnita de la Universidad de Michigan envió un mensaje contra la Ashura a la lista de contactos de la Asociación de Estudiantes Musulmanes. En el campus, los chiitas instalaron un foro para que todos los musulmanes discutieran sus diferencias, pero no apareció ningún sunnita de los que habían apoyado el mensaje de e-mail, y el grupo se separó.