En un marco de creciente y repetida violencia, el gobierno iraquí, elegido con la aprobación de Estados Unidos, dispuso el toque de queda en Ciudad Sadr, un barrio del nordeste de Bagdad en el que malviven cerca de 2,5 millones de iraquíes,
Entretanto, un juez iraquí dictó órdenes de detención contra
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