Los pasajeros que estaban varados hace días lograron hoy tomar sus vuelos.
El primer vuelo comercial en una semana aterrizó ayer en la capital de Tailandia luego de que manifestantes opositores levantaran su sitio a los dos principales aeropuertos del país, eufóricos por el fallo judicial que el martes destituyó al primer ministro tras meses de extendidas protestas.
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Miles de opositores abandonaron el aeropuerto internacional de Suvarnabhumi, en Bangkok, en autos y camiones, mientras cientos más arreglaban el desorden y limpiaban la suciedad acumulada en la estación aérea tras una semana de protesta. Similares escenas se vieron en el aeropuerto de cabotaje de Don Muang.
La partida de los manifestantes del partido Alianza del Pueblo por la Democracia de los aeropuertos puso fin a la parte más visible de la crisis política de Tailandia, que aisló al país del mundo durante ocho días y varó a más de 300.000 turistas.
Un avión de la aerolínea tailandesa Thai Airways con 305 pasajeros, proveniente de la isla de Phuket, arribó hoy al aeropuerto de Suvarnabhumi y se convirtió en el primer vuelo comercial en llegar a la estación aérea desde el martes pasado.
Otros seis vuelos de Thai Airways estaban programados para más tarde con destino a Sydney, Nueva Delhi, Tokyo, Frankfurt, Seúl y Copenhagen, informó la propia compañía.
La aerolínea tailandesa dijo que el jueves reanudará su programa de 30 vuelos domésticos diarios desde Don Muang.
Ayer, el Tribunal Constitucional del país hizo caer al gobierno al disolver a los tres partidos gobernantes por fraude e inhabilitar al primer ministro, Somchai Wongsawat, para ejercer cargos públicos durante cinco años.
La dimisión del primer ministro era la principal exigencia de los manifestantes que ocupaban los aeropuertos.
El hasta el martes viceprimer ministro y ahora jefe de gobierno interino, Chavarat Charnvirakul, dijo ayer a periodistas que el Parlamento celebrará una sesión especial el próximo lunes 8 para designar a un nuevo primer ministro.
"Hablé con el presidente del Parlamento y hemos coincidido para la elección del nuevo premier el 8 de diciembre", dijo.
Los meses de incertidumbre y protestas -que incluyeron la toma de la sede de gobierno, en agosto- asestaron un duro golpe a la economía de Tailandia y a su vital industria turística, además de empañar su imagen internacional.
Al menos seis personas murieron y decenas resultaron heridas desde agosto por la represión policial de protestas o en enfrentamientos entre opositores y oficialistas.
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