27 de marzo 2002 - 00:00

Temores por débil salud del Papa

Ciudad del Vaticano (Télam-SNI, EFE) - El delicado estado de salud de Juan Pablo II podría impedirle cumplir con la totalidad de las actividades de la Semana Santa, al tiempo que crecen los rumores sobre una eventual abdicación.

Por primera vez en 23 años de pontificado, Juan Pablo II debió renunciar a celebrar la misa del domingo de Ramos, el primero de los ritos de la Semana Santa, limitándose a presidirla sentado o de rodillas mientras que era celebrada por el cardenal vicario Camillo Ruini.

«A lo largo de la historia, los papas presidían las ceremonias, pero no las oficiaban y así ocurrió hasta el papado de Juan XXIII e, incluso, del de Pablo VI», dijo una fuente cercana al pontífice. «Y además, no significa que no participe en los ritos de la Pasión y Muerte del Señor, en el Vía Crucis en el Coliseo de Roma, en la Vigilia Pascual y en las celebraciones del Domingo de Resurrección», desafió.

El arzobispo de Lima y miembro del Opus Dei, Juan Luis Cipriani, uno de los más cercanos a Juan Pablo II, afirmó anoche que «el Santo Padre está gobernando a la Iglesia desde la Cruz; es evidente que su estado de salud está maltratado, pero su cabeza está bien, y seguirá hasta que Dios quiera», descartando cualquier renuncia anticipada.

•Expectativa

Actualmente, una enorme expectativa se mantiene alrededor de cómo afrontará Juan Pablo II las ceremonias del lavado de pies y el Vía Crucis por el Coliseo Romano, a la víspera pascual. «Algunos cardenales habrían aconsejado a Juan Pablo II una posible renuncia», sostuvo mientras tanto el escritor católico Vittorio Messori, en un artículo publicado ayer por el «Il Corriere della Sera».

«Por cuanto me consta, este lobby de la renuncia no existe. El Código de Derecho Canónico prevé la posibilidad de dimisión del pontífice, pero si ésta se concretase, crearía un precedente en la tradición futura de la Iglesia», afirmó por su parte el cardenal Giovanni Cheli, presidente del consejo para los migrantes con sede en el Vaticano.

Lo previsto por el protocolo vaticano es que, mañana por la mañana, Juan Pablo II presidirá en la basílica de San Pedro la Misa Crismal y por la tarde oficiará en ese mismo templo la misa de la Cena del Señor, cuando lavará los pies a doce curas.

El Viernes Santo, Juan Pablo II celebrará la Pasión del Señor y por la noche se trasladará hasta el Coliseo de Roma para presidir el Vía Crucis, limitándose a leer un texto final.

Ya el año pasado, debido a sus problemas para caminar y teniendo en cuenta las escaleras que debía subir, Juan Pablo II siguió el rito desde la colina del Palatino, enfrente del Coliseo, y sólo llevó la cruz en las dos últimas estaciones.

El domingo celebrará misa solemne en el atrio de la basílica vaticana y después pronunciará el tradicional Mensaje Pascual.

El Papa se refirió en una ocasión a su posible retiro: «En la Iglesia no hay lugar para un papa emérito», es decir, jubilado.

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