París (AFP, DPA) - El avance sin precedentes de la extrema derecha en Francia en la primera vuelta de la elección presidencial del domingo refleja una creciente crisis a escala europea que da una parte destacada al populismo. El resultado del domingo es un eslabón más de una cadena de victorias electorales de los ultraderechistas en Austria, Italia y Dinamarca. En estos países, gobiernan políticos que expresan públicamente ideas consideradas racistas y que pusieron de esta forma a la Unión Europea (UE) en una difícil situación. «Tenía razón en tomarme en serio a la extrema derecha en vista de los acontecimientos en Austria, Italia y ahora en Francia, la patria de los derechos humanos», dijo el ministro del Exterior belga, Louis Michel. El vicejefe del gobierno liberal se había puesto a la cabeza del movimiento cuando los 14 miembros de la UE protestaron en 1999 por la participación en el Ejecutivo de Austria del Partido Liberal de Jörg Haider. Cuando Silvio Berlusconi ocupó el gobierno en Italia con ayuda de la Alianza Nacional y la separatista Liga Norte, Bruselas también se preocupó. Ahora la próxima preocupación es Dinamarca, que asume en la segunda mitad de 2002 la presidencia de la UE y cuyo gobierno ganó las elecciones en diciembre con el anuncio de una estricta política de inmigración.
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