Estados Unidos, Gran Bretaña y Libia llegaron a un acuerdo en el que Trípoli reconoció la responsabilidad por el atentado ocurrido en 1988 contra un avión que pasaba por Lockerbie (Escocia), en el que murieron 270 personas, 189 de ellas estadounidenses. Libia se comprometió además a dar 2.700 millonesde dólares a las familias. A cambio, Washington y Londres prometieron a Libia el levantamiento de las sanciones impuestas por la ONU. Pero Francia se opone a esta posibilidad mientras que Tripoli no revise al alza la indemnización pagada por otro atentado, en 1989 contra el vuelo 772 de la compañía francesa UTA, que dejó 170 muertos. En ese caso, Libia indemnizó a las víctimas con 35 millones de dólares.