Bastos agregó que aún no ha estudiado el caso y que tampoco lo ha consultado con el presidente Lula a quien el premier libanés, Rafik Hariri, que visitó Brasil la semana pasada, le pidió por la suerte de Barakat. El argumento del premier Hariri fue que, para el Líbano, Hizbollah no es una organización terrorista, sino un partido político.
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