Todas las sospechas apuntan a Al-Qaeda
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La policía británica
realizó una amplia
serie de redadas en
varios puntos del país.
El plan llamó especialmente la atención por su escala y dimensión, y para el jefe de la brigada antiterrorista británica, Peter Clarke, buscaba un alcance «global». «Hasta ahora ningún plan de estas dimensiones ha tenido éxito», recalcó Wilkinson.
La única comparación posible podría trazarse con el frustrado plan «Bojinka» (término que quiere decir explosión, en serbocroata), que buscaba hacer estallar 12 aviones occidentales simultáneamente en Asia a mediados de los '90, recordó.
Ese complot, que habría causado miles de muertos en la región del Pacífico de Asia, fue desarticulado cuando se hallaron planes en la base en Manila del terrorista Ramzi Yousef, quien también planeó los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York en 1993. Desde hace años los terroristas han tomado como blanco a los aeropuertos y aviones, recordó el experto.
El investigador militar italiano Andrea Nativi dijo que lo que ocurrió el 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos es totalmente diferente de lo que sucede en la actualidad.
«En comparación, los ataques al subterráneo de Londres parecen un juego de niños. Es claro que lo que ahora intentan los terroristas es tratar de sobrepasar las medidas de seguridad impuestas luego de 2001», señaló.
En ese sentido muchos recordaron los casos del británico Richard Reid, conocido como «el terrorista del zapato», quien trató de detonar una bomba colocada en su calzado en un vuelo transatlántico de París a Miami a finales de 2001.
También se evocó el plan de Al-Qaeda desbaratado en 2003, que consistía en secuestrar aviones que despegaban del aeropuerto londinense de Heathrow y hacer que se estrellaran contra un rascacielos de Canary Wharf, uno de los barrios de negocios del este de la capital británica.




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