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11 de junio 2013 - 14:52

"Tolerancia cero": violento desalojo de protesta en Turquía

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El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que su gobierno no dará más pruebas de "tolerancia" hacia los manifestantes que reclaman su dimisión, a pesar de haber expresado la víspera que se reuniría con representantes de los grupos que protagonizan las protestas.

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"Me dirijo a aquellos que quieren continuar con estos acontecimientos, que quieren seguir aterrorizando: este asunto ya se acabó. No habrá más tolerancia", señaló en el parlamento de Ankara, ante los diputados de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), unas horas después de que la policía retomara el control de la plaza Taksim de Estambul, cerca del parque Gezi.

Poco antes, elementos de las fuerzas de seguridad con equipos antidisturbios se apoderaron de la plaza emblemática del centro de la megalópolis turca. Los agentes pasaron por encima de las improvisadas barricadas y expulsaron a varias decenas de contestatarios que habían pasado la noche allí.

Las fuerzas de seguridad dispararon varias salvas de granadas de gas lacrimógeno y utilizaron cañones de agua.

Inmediatamente, decenas de jóvenes con cascos y máscaras de gas reaparecieron detrás de las barricadas levantadas en las calles aledañas y respondieron lanzando piedras y cócteles Molotov.

El desalojo ha dejado cientos de personas heridas, cinco de ellas graves, según denunció la Asociación Médica Turca.

Ahmet Özdemir Aktan, presidente de esta organización, declaró al diario Hürriyet Daily News que cientos de manifestantes han sido heridos en el desalojo y en los choques con los agentes, y que se han tratado decenas de traumas craneales debido al impacto de los botes de humo disparados a corta distancia por los antidisturbios.

Hay cinco heridos graves y Aktan se refirió en particular a una persona que sufrió una fractura grave y que ha tenido que ser hospitalizada para ser operada.

"Nosotros lucharemos, queremos libertad. Somos combatientes de la libertad", declaró Burak Arat, de 24 años, que pasó la noche en el parque Gezi, un pequeño jardín público cuya destrucción anunciada provocó el 31 de mayo la sublevación antigubernamental que actualmente agita a toda Turquía.

El duro operativo militar en la plaza Taksim fue sorpresivo ya que en la tarde del lunes el gobierno turco anunció que Erdogan había decidido mantener una reunión con representantes de los grupos de manifestantes, un gesto que fue considerado como una señal de flexibilización de su posición.

Luego de un fin de semana marcado por manifestaciones sin precedentes en varias grandes ciudades del país durante las cuales se escuchaban gritos pidiendo la renuncia de Erdogan, varios miles de personas se habían congregado el lunes por la noche en Estambul alrededor de la emblemática Plaza Taksim, y en el centro de Ankara, la capital, los dos principales focos de la contestación.

Las manifestaciones en Turquía ya han costado la vida de cuatro personas, tres manifestantes y un policía, declaró también el primer ministro. "Tres jóvenes y un policía han muerto en los acontecimientos", indicó Erdogan.

El primer ministro, seguro del respaldo de la mayoría de los turcos, adoptó un tono muy firme desde el comienzo de la crisis, señalando que los contestatarios debían esperar a las elecciones municipales de 2014 para manifestar su descontento.

En 2011, su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP), surgido del movimiento islamista, obtuvo 50% de los votos.

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