Tras dos días de caos, se normalizaron los vuelos en España
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"Vamos a aplicar la ley con firmeza y con determinación", advirtió el sábado el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Después de decretar el "estado de alarma", los controladores volvieron rápidamente a sus puestos de trabajo. El tráfico aéreo se reanudó progresivamente.
El domingo por la mañana, miles de pasajeros esperaban en los vestíbulos de embarque, como en el aeropuerto de Madrid-Barajas, aliviados por el final de conflicto pero furiosos con los métodos de los controladores.
Miriam Mellado, de 54 años, tuvo que renunciar a su viaje a Roma y esperaba, junto a otras 30 personas, en los mostradores de Iberia para reclamar el reembolso del billete.
"Ya no nos interesa, porque teníamos que volver el martes, no tiene sentido. Todo esto por culpa de gente que gana mucho dinero y no hace nada", se quejaba.
El conflicto que estalló este fin de semana se incubaba desde hacía meses. El gobierno español intentaba limitar las ventajas salariales que tienen los 2.300 controladores aéreos españoles.
En la opinión pública española, las reivindicaciones de una profesión cuyo salario medio alcanza los 200.000 euros por año están muy mal vistas. El desempleo del país ronda un 20% de la población activa.
Para el diario El Mundo (centro-derecha) es "obsceno" que los controladores "privilegiados ejerzan este chantaje contra el Estado" y por ello deben ser "castigados".
Esta situación podría resultar beneficiosa para el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, hundido por las consecuencias de la crisis y con unos índices de popularidad muy bajos.
El gobierno "va a adoptar duras medidas contra los controladores. Sabe que son una exigencia de la calle, indignada por los enormes perjuicios que ha causado su huelga salvaje", publicaba el domingo El País (centro-izquierda).
"Zapatero, acosado por la crisis financiera, fue sorprendido por la huelga salvaje. La reacción del presidente fue fulminante: mano de hierro cueste lo que cueste", resumía el periódico.
En el vestíbulo del aeropuerto, muchos afectados se quejaban del abismo entre los miles de españoles privados de sus vacaciones y esta profesión cuyos privilegios fueron considerados como "intolerables" por el gobierno.
"Me puse contento al ver ayer en televisión a una mujer controladora casi llorando, diciendo que tuvo miedo al ver llegar a los militares armados", explicaba Juan Seisdedos, un pasajeros de 54 años. "Nunca voté a Zapatero pero en esta situación, ha actuado bien. Tendrían que ser despedidos".
El gobierno español anunció este domingo que el ministro de Fomento, José Blanco, no asistirá al congreso mundial de tren de alta velocidad que se celebrará la próxima semana en China debido al conflicto aéreo.




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