Tras otra jornada sangrienta, mueren más de 100 personas en Gaza
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La Cruz Roja Internacional denunció que un hospital de una ciudad de 50.000 habitantes en el centro de Gaza fue atacado cuatro veces a lo largo del día.
Según informó el Ministerio de Salud local, al menos cinco pacientes murieron, otras 70 personas, entre ellos 30 médicos, resultaron heridos y las salas de terapia intensiva y de emergencias quedaron dañadas.
Israel defendió los ataques y aseguró que Hamas escondía armamento antitanque junto al hospital, en la ciudad de Deir al Balah.
Pero los bombardeos contra hospitales y casas han provocado la reacción de la mayoría de la comunidad internacional.
Esta madrugada el Consejo de Seguridad hizo un llamado al "inmediato cese de hostilidades" en Gaza y expresó su "seria preocupación" por la escalada de la violencia en la Franja, según destacó el presidente de turno del Consejo de Seguridad, el ruandés Eugene Gasana, después de una reunión de unas dos horas para analizar la situación.
Más tarde, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló en los jardines de la Casa Blanca y también expresó su "preocupación por el alto número de víctimas", aunque fue muy claro en volver a apoyar "el derecho de Israel a defenderse".
Obama envió a El Cairo a su secretario de Estado, John Kerry, quien comenzó a negociar, junto con el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, y el gobierno egipcio, la posibilidad de una tregua entre Israel y Hamas, según la agencia de noticias EFE.
En tanto, el primer ministro de Hamas en Gaza, Ismail Haniyeh, reiteró hoy en un discurso televisado que está dispuesto a firmar ya una tregua si Israel cesa los ataques y levanta el bloqueo, que asfixia la vida de la franja desde hace siete años.
Pero más allá de las palabras y el frenesí diplomático, dentro de la franja nada hace pensar que una tregua esté cerca.
"Nuestro barrio sufrió un daño colosal en los últimos días. El Ejército israelí está bombardeando día y noche" desde el comienzo de los ataques, contó al diario británico The Guardian Adnan Abdul Rahman, desde Rafah, un barrio pegado a la frontera con Egipto, en el sur de la franja.
"La mayoría de los que abandonaron sus casas creen que pueden estar más seguros en otro lado, pero la realidad es que no hay ningún lugar seguro en Gaza", agregó el hombre, que se quedó sólo a cuidar su casa, mientras el resto de su familia se refugió en una escuela de la UNRWA.
Los que se quedaron en sus casas y no dependen de la ONU deben aprovechar los pocos momentos de calma que hay durante el día para salir a la calle a buscar agua -1,2 millones de los 1,8 millones de habitantes de la franja- tienen un acceso limitado a agua potable- y comprar alimentos.
Los propios comerciantes aprendieron de conflictos pasados y ya instalaron un sistema de racionamiento en las calles, que sólo permite comprar una cantidad pequeña de alimentos y productos a cada persona.
Rafah fue muy golpeado por los bombardeos israelíes, pero pocos lugares de la franja están tan devastados como el barrio de Shahaiya, en el este de la ciudad de Gaza.
Este barrio fue el centro de los bombardeos y de combates cuerpo a cuerpo de ayer, donde cerca de 70 palestinos y 13 soldados israelíes murieron.
Un video difundido por la ONG pro palestina Movimiento de Solidaridad Internacional y reproducido por medios internacionales, muestra como rescatistas y voluntarios caminaban sobre los escombros a lo que había quedado reducida partes de Shahaiya en busca de sobrevivientes y para recoger los cuerpos de los que fallecieron ayer.
Uno de los rescatistas recibió un disparo de un atacante desconocido y, por miedo a ser atacados, el resto de sus compañeros tuvo que retirarse del lugar, según se ve en el video.
Al caer la noche, el Ministerio de Salud palestino pidió a través de su cuenta de Twitter que Israel permita la recolección de los cuerpos de los fallecidos en Shahaiya para "evitar un desastre ambiental".



