Tras sufrir una crisis de hipertensión, Lula afirmó que está "listo para entrar a la cancha"
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Lula da Silva.
El presidente, de 64 años, atribuyó la suba de presión arterial a sus pocas horas de descanso en los últimos días, durante un contacto con la prensa al salir del Instituto del Corazón (Incor) en San Pablo.
El ritmo de trabajo del presidente -es el mandatario que más viajó por dentro y fuera de Brasil- fue calificado por Dilma Rousseff, su jefa de ministros y precandidata presidencial, como un "Rally Paris Dakar".
"Con Lula es así, si hay comida cerca, hay que comer, si hay agua, hay que tomar, si hay baño hay que aprovechar, porque uno no sabe cuando termina el día de trabajo con Lula", comentó Rousseff.
El presidente se sometió hoy a una batería de exámenes: un ecocardiograma para determinar la función cardíaca, una tomografía de las arterias cardíacas, chequeo de abdomen y próstata, test de función pulmonar y análisis de orina y de sangre.
"Los exámenes salieron perfectos", dijo Lula, quien tiene previsto regresar al trabajo el próximo lunes en Brasilia, en un acto para el reinicio de la actividad judicial en el Superior Tribunal Federal (STF).
El presidente admitió que la crisis de hipertensión se debió al "exceso de cansancio y muchas horas despierto".
El lunes pasado estuvo en Rio de Janeiro, llegó a la madrugada del martes, día en el que fue a Porto Alegre a participar del Foro Social Mundial, para luego viajar a Recife, Pernambuco, en el otro extremo del país, para inaugurar obras.




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