11 de febrero 2014 - 20:09

Tras tres años de silencio, las Coreas reabren el diálogo

Corea del Norte y Corea del Sur retomarán este miércoles el diálogo con un encuentro sorpresa de "alto nivel" cerca de la localidad fronteriza de Panmunjeom, después de un largo silencio de tres años.

"La agenda de las reuniones no fue aún fijada, pero se espera que las dos partes discutan una amplia gama de cuestiones de interés común, comprendido el ciclo de reuniones entre familias separadas" por la Guerra de Corea (1950-1953), afirmó el vocero del ministerio de la Unificación surcoreana, Kim Eui-do.

Las conversaciones entre las dos Coreas, sobre las cuales pende toda la prudencia del caso visto los precedentes, sería el retorno al diálogo directo y las primeras desde la toma de posesión de febrero pasado del presidente surcoreano, Park Geun-hye.

La importancia de la iniciativa está en los nombre elegidos para guiar las delegaciones: Kim Kyou-hyun, nombrado recientemente jefe de la secretaría del Consejo de Seguridad Nacional, estricto colaborador de Park, para Corea del Sur, mientras Won Dong-yon, vicedirector del departamento del Frente Unido del Partido de los Trabajadores, por lo que respecta a Pyongyang.

Según informaron los medios de prensa surcoreanos, la siguiente señal de deshielo maduró el sábado cuando la propuesta de Corea del Norte fue conducida por Seúl que, después de "algunas reflexiones", aceptó.

Las conversaciones, de hecho, están destinadas a hacer caer, o al menos reducir, las previsibles tensiones dado que Corea del Sur y EEUU anunciaron que las ejercitaciones militares conjuntas comenzarán el 24 de febrero pese a la petición urgente de Corea del Norte por "una rápida cancelación".

En una nota, el Comando conjunto informó que la primera parte de las maniobras (llamadas "Key Resolve") se concentrará sobre la conducción combinada de las operaciones y culminará el 6 de marzo, mientras la segunda fase ("Foal Eagle"), basada sobre las actividades de entrenamiento sobre el campo, se realizará hasta el 18 de abril.

Para Pyongyang es "una prueba general de la invasión, incluso con armamento nuclear (visto la posible reutilización de los aviones B-52), denunció el Rodong Sinmun, órgano del Partido de los Trabajadores. Corea del Sur y Estados Unidos remarcaron "la naturaleza defensiva" de las ejercitaciones, librado por los acontecimientos de pura contingencia.

La semana pasada, sorpresivamente, Corea del Norte y Corea del Sur decidieron retomar después de tres años las reuniones de las familias separadas por la guerra de 1950-1953 que cortó en dos la península a la altura del paralelo 38.

Sobre el programa, con un ciclo de encuentros desde el 20 al 25 de febrero, sopesan las ejercitaciones. La Comisión Nacional de Defensa, el más alto órgano del régimen precedido por el "joven general" Kim Jong-un, explicó que "las maniobras de guerra son incompatibles con el diálogo y la reconciliación".

En 2013 se estuvo a punto de autorizar las reuniones familiares: Pyongyang decidió frenar todo culpando a las "ejercitaciones de guerra" de Seúl por "arruinar la atmósfera".

Una señal poco prometedora ya fue dada: el enviado especial estadounidense sobre los derechos humanos en Corea del Norte, Robert King, vio "cancelar" por segunda vez la invitación a tratar a Pyongyang de liberar a Kenneth Bae, el ciudadano estadounidense detenido desde noviembre de 2012.

"Estamos profundamente desilusionados por la decisión de cancelar la invitación", comentó el Departamento de Estado: ninguna explicación se dio posteriormente (aunque es razonable ver una represalia), pero "apoya" la iniciativa del reverendo Jesse Jackson para una misión en Corea del Norte.

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