Beirut (ANSA/AFP) -. Israel lanzó ayer nuevos ataques contra la región sur del Líbano y la ciudad portuaria de Tiro, donde por primera vez fuerzas del ejército de Beirut combatieron junto a milicianos de Hizbollah, ofensiva en la que murieron al menos 17 personas, entre ellas cuatro soldados.
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El ejército de Israel golpeó al menos 70 objetivos en Líbano, dijeron fuentes militares y de fuerzas de seguridad libanesas, según las cuales ayer se produjo la "peor" jornada desde el inicio de la ofensiva, el 12 de julio.
El ministro de Energía libanés, Mohammed Fneish, quien pertenece al Partido de Dios (Hizbollah), anunció que la organización chiita cesará sus ataques siempre y cuando Israel detenga su "agresión" y "ningún soldado israelí permanezca en territorio libanés". Interpelado sobre la posibilidad de un cese del fuego en obediencia a una resolución de la ONU, Fneish reiteró: "si se quedan no la acataremos".
En tanto, el presidente de Líbano, Emile Lahoud, dijo que las milicias de Hizbollah no pueden ser definidas como "terroristas" sino que se trata de un "movimiento de resistencia nacional".
"Hizbollah es un movimiento de resistencia nacional" dijo el mandatario en una entrevista concedida al semanario alemán Focus.
Para Lahoud, el jefe de Hizbollah, Nassan Nasrrallah, tiene el apoyo "de todo el mundo árabe" y "en particular de los libaneses".
El bloqueo aéreo, marítimo y terrestre impuesto desde el inicio de las hostilidades a Líbano por el ejército israelí será interrumpido a través de un puente aéreo por el que transitarán helicópteros desde Chipre hacia Beirut, aunque no estarán destinados a llevar ayuda humanitaria sino sólo al traslado de particulares.
Lo informó a ANSA una fuente de UNIFIL, la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano.
Israel continuó ayer con ataques sostenidos contra varias regiones. Al menos cinco personas murieron, entre ellas un soldado libanés, en los ataques lanzados durante la noche contra Tiro, 80 kilómetros al sur de Beirut, dijeron voceros de las fuerzas de seguridad.
A su vez, fuentes militares israelíes reportaron la muerte de un soldado, mientras nueve sufrieron heridas en esos choques.
Israel, dijeron fuentes de la policía libanesa, lanzó 250 ataques aéreos y disparó 4 mil ojivas y granadas contra el sur de Líbano. Una bomba impactó en las cercanías del poblado de Haret Hreik, considerado bastión de Hizbollah, donde en un edificio de nueve plantas murieron al menos cuatro personas y nueve sufrieron heridas.
Un avión sin piloto lanzó luego un misil contra una motocicleta en War El Bass, periferia este de Tiro, donde murieron dos personas.
Una mujer murió al parecer de un infarto cuando impactaron misiles lanzados desde territorio libanés contra Kiryat Ata, en cercanías de la ciudad israelí de Haifa, donde al menos diez personas resultaron heridas, informó el sitio de internet del diario Jerusalem Post.
Un soldado israelí murió y otros seis resultaron heridos en enfrentamientos con milicianos de Hizbollah en la zona de Aita El Shaab, a un kilómetro de la frontera con Israel, informó la televisión satelital de Dubai, Al Arabiya.
Otras tres personas perdieron la vida en Galilea, cuando impactaron en la región misiles lanzados desde territorio libanés, según datos difundidos por la radio militar israelí. El sitio del diario Haaretz reportó que las víctimas mortales son una mujer y sus dos hijas, árabes israelíes.
En tanto, una fuente de UNIFIL dijo a ANSA que dos helicópteros MI 8, de fabricación rusa, llegaron ayer a Chipre desde Kosovo, mientras otros dos, modelo MI 16, arribarán en los próximos días.
Los vehículos no están autorizados a transportar víveres, así como tampoco al eventual traslado al exterior o dentro de los límites de Líbano de heridos o enfermos que pudiesen necesitar atención inmediata.
UNIFIL explicó que estas restricciones se deben a imposiciones israelíes. Por otra parte, miles de personas marcharon ayer en Tel Aviv y en Londres para exigir un cese del fuego entre Israel y Líbano.
En Israel tuvo lugar la marcha más grande que se haya registrado en el país desde el inicio del conflicto, con la asistencia de 10.000 personas, según estimaciones de los organizadores, mientras la policía estimó el número en 4.000.
En tanto, en Londres, unos 100 mil manifestantes, según el conteo de los organizadores, se reunieron frente a la embajada de Estados Unidos y en la sede del gobierno británico, donde lanzaron zapatillas y peluches, en representación simbólica de los niños muertos en Medio Oriente.