Trump fue imputado por abuso de poder y obstrucción judicial en el impeachment

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Para los legisladores demócratas, el mandatario quiso ponerse "por encima de la ley" al presionar a Ucrania para perjudicar a su eventual rival en las elecciones de 2020, Joe Biden. Para los republicanos, los opositores quieren acceder a la Casa Blanca sin ganar en las urnas.

Washington - Abuso de poder y obstrucción al Congreso son los dos cargos que los legisladores demócratas de la Cámara de Representantes sostendrán para someter a un juicio político al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien definió a la investigación en su contra como una “caza de brujas”.

“Debemos ser claros. Nadie, ni siquiera el presidente, está por encima de la ley”, dijo ayer el titular de la Comisión Judicial de la Cámara Baja, Jerry Nadler, el encargado de hacer el anuncio formal sobre los cargos contra Trump.

Tras dos meses de investigaciones, los legisladores demócratas afirmaron que el mandatario retuvo por intereses electorales y personales ayuda militar a Ucrania para enfrentar la amenaza de los separatistas pro-rusos en el este.

Además, lo acusan de ofrecer una visita a la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, a cambio de que Kiev abriera una investigación contra el exvicepresidente Joe Biden, uno de sus rivales políticos de cara a las elecciones de 2020.

“Nuestro presidente tiene la máxima confianza pública. Cuando traiciona esa confianza y se antepone al país, pone en peligro la Constitución; él pone en peligro nuestra democracia; pone en peligro nuestra seguridad nacional”, destacó Nadler.

En los cargos presentados, los demócratas también consideraron que Trump incurrió en obstrucción al intentar bloquear los esfuerzos del Congreso de investigar sus acciones, lo que para ellos es una violación de la Constitución, que le otorga al Legislativo un mandato de supervisión del poder Ejecutivo.

Adam Schiff, el congresista que encabeza la Comisión de Inteligencia de la Cámara Baja, dijo que “los continuos abusos de poder” perpetrados por el republicano, “no dejan otra opción”.

“Nadler acaba de decir que ‘presioné a Ucrania para interferir en nuestras elecciones de 2020’”, reaccionó Trump en Twitter después de la presentación demócrata. “Ridículo; él sabe que eso no es cierto. Tanto el Presidente como el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania dijeron, muchas veces, que no hubo presión”, insistió. “Nadler y los demócratas lo saben, ­pero se niegan a reconocerlo. Una cacería de brujas”, agregó.

Los tuits de Trump son solo una parte de la airada respuesta de los republicanos, que procuran demostrar ante la opinión pública que los demócratas no aceptan la voluntad de las urnas.

“Los demócratas quisieron durante un largo tiempo dar vuelta los votos de 63 millones de estadounidenses. Determinaron que deben imputar al presidente Trump porque no pueden ganarle legítimamente en las urnas”, dijo la vocera presidencial Stephanie Grishman, quien señaló que el anuncio de los cargos políticos “no perjudica al presidente, perjudica a los estadounidenses, que esperan que sus cargos electos trabajen en su nombre para fortalecer” el país.

Realizados los cargos, el proceso de impeachment ingresará en un laberinto de debates y votaciones en ámbitos legislativos en los que, según los especialistas, quedará en mayor evidencia la polarización que hay en Estados Unidos en relación a este asunto.

El primer paso se dará en la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, que deberá votar sobre los cargos antes de dar intervención al pleno. Los demócratas tienen la mayoría en la Cámara Baja con 235 legisladores frente a 198 de los republicanos, lo que supone que la aprobación no será complicada.

Pero la estrategia demócrata, por el momento, parece destinada a fracasar en el Senado, donde los republicanos tienen una mayoría de 53 a 47 escaños. Para destituir a un mandatario, se requieren dos tercios de sus miembros.

En la historia de Estados Unidos, tres presidentes afrontaron cargos políticos en un proceso de destitución: Andrew Johnson (1868) y Bill Clinton (1998) resultaron absueltos en el Senado, mientras Richard Nixon renunció en 1974 en medio del procedimiento en su contra.

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