Turquía bombardeó a Siria tras recibir disparos contra su territorio
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Tres proyectiles de mortero cayeron en una aldea y causaron la muerte de cinco personas en Turquía.
Se trata del incidente más grave entre Turquía y Siria desde junio pasado, cuando la defensa antiaérea siria derribó un avión de combate turco, provocando la muerte de sus dos pilotos.
Entonces, Turquía recurrió a la OTAN para debatir, en base al artículo 4 de la Alianza, que refiere a la obligación de consultas de los aliados cuando uno de ellos ve amenazada su seguridad o integridad territorial por una intervención externa.
Tras el ataque, el premier turco, el canciller Ahmet Davutoglu y el jefe del ejército, Necdet Ozel, se reunieron en un gabinete de crisis para discutir la situación.
Asimismo, el canciller turco informó del ataque al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y con su enviado especial para Siria, Lakhdar Brahimi.
Si bien Ankara y Damasco eran aliados, Turquía se volvió uno de los países más críticos del gobierno desde el inicio de las revueltas en Siria, en marzo de 2011, acusando a Al Asad de reprimir y matar a su propia gente y pidiendo su renuncia.
La revuelta causó al menos 25.000 muertes, mientras que otras 2,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y más de 250.000 se refugiaron en los países vecinos, de acuerdo a las cifras de Naciones Unidas.
Ankara permitió a los rebeldes organizarse en territorio sirio y presionó en círculos diplomáticos para que se establezca una zona humanitaria protegida internacionalmente dentro de Siria.
Más de 82.000 refugiados sirios llegaron a Turquía en los últimos meses, con un coste para el Estado turco de más 300 millones de dólares hasta septiembre, según cifras del Gobierno de Ankara.
Además, los enfrentamientos cerca de la frontera afectaron al comercio entre las ciudades sirias y turcas, que vieron afectadas su economía y un aumento en el desempleo.
Por su parte, desde en Nueva York, el secretario general de las Naciones Unidas invitó al gobierno de Damasco a "respetar plenamente la integridad territorial de los países vecinos" y a "poner fin a la violencia contra la población".
En una nota, Ban ratificó que la militarización del conflicto en Siria está llevando a "resultados trágicos" para los civiles del país y produciendo peligros crecientes para los países limítrofes.
Por otra parte, Siria anunció que inició una investigación sobre la muerte de los civiles en territorio turco. El gobierno de Bashar al Asad expresó sus condolencias a Turquía, dijo que respeta la soberanía de los vecinos e invitó a los "estados y gobiernos" a actuar con sabiduría y racionalidad.




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