La magistrada saliente fue la primera mujer en llegar a la cima del sistema judicial estadounidense y era conocida como el fiel de la balanza entre las alas liberal y conservadora del cuerpo.
Bush dijo al presentar al candidato que «las decisiones de la Corte Suprema afectan la vida de cada estadounidense, por eso el nominado debe ser una persona de grandes credenciales y de la más alta integridad, una persona que va a aplicar fielmente la Constitución y mantener nuestra promesa fundadora de una justicia igualitaria bajo la ley. He encontrado esa persona en el juez John Roberts». El postulante agradeció y se declaró «honrado».
Roberts, de brillantes credenciales técnicas, fue asistente del presidente de la Corte,
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