19 de septiembre 2005 - 00:00

Un nuevo muro divide al país y complica el futuro

Berlín - Alemania ya no tiene el Muro de Berlín, pero el resultado de la votación de ayer muestra que hay una nueva muralla, ya que el electorado se ha partido en dos. Ambos candidatos, la demócratacristiana Angela Merkel y el actual canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder, se proclamaban anoche triunfadores.

Hace apenas tres semanas las encuestas arrojaban que Merkel vencería a Schröder por más de diez puntos. Sin embargo, cuando la candidata, con la dureza que la caracteriza -se la conoce como la Margaret Thatcher alemana-, anunció que para resolver los problemas de Alemania era necesario subir el IVA, muchos votantes cambiaron de opinión. Al final de cuentas, razonaron, Schröder podría haber hecho lo mismo, es decir, tomar el camino fácil de subir los impuestos para enfrentar los problemas presupuestarios, y no lo hizo.

Los alemanes tendrán que enfrentar reformas muy duras en áreas sensibles como el sistema de pensiones o el seguro de desempleo. Están obligados a resignar bienestar para recrear condiciones que permitan a las empresas ganar competitividad y crear nuevos puestos de trabajo.


• Promesa incumplida

Es que la rigidez que caracteriza al mercado de trabajo en este país, los altos beneficios sociales y la pesada carga impositiva sobre las empresas no le permitieron al canciller Schröder cumplir con su primera promesa de campaña: generar empleos.

El gran problema de aquí en más es que, ya sea Merkel o Schröder el futuro canciller, se enfrentarán con un Parlamento dividido en momentos en que ambos necesitarán de un fuerte respaldo político para tomar las medidas amargas que demanda la resolución de los problemas económicos (cualquier semejanza con la posible Argentina de después del 24 de octubre va por cuenta del lector).

Los alemanes saben que irremediablemente verán cambiar su nivel de vida y no precisamente para mejor.
El Estado financia sistemas eficientes de transporte público, de salud y de educación y garantiza elevadas pensiones que permiten a los jubilados alemanes disfrutar de un alto consumo.

• Modificaciones

De hecho, los recortes ya han comenzado. Schröder modificó el seguro de desempleo limitando el tiempo de los beneficios y reduciendo el dinero asignado. Paralelamente decidió, como una manera de resolver dos problemas a la vez, que el Estado y los municipios contraten a los desempleados para tareas de mantenimiento. Así, por ejemplo, los desempleados de Alemania -que en su mayoría son extranjeros- pintan escuelas, cuidan plazas o contribuyen con tareas de limpieza o reparaciones en hospitales. De esta manera obtienen dinero extra que suman al obtenido por el seguro de desempleo.

Pero, siempre hay un pero, las pequeñas compañías de mantenimiento comenzaron a hacer sus quejas argumentando que «no podemos competir», porque lógicamente no pueden contratar trabajadores con salarios tan bajos. Este es sólo uno de los innumerables problemas que enfrentará el futuro canciller para lograr que Alemania pueda mantener su competitividad y retener a las grandes empresas en su territorio, evitando que se vayan a producir a la India o a China y dejen en Alemania sólo su administración central.

Merkel, que vivió la mayor parte de su vida en Alemania del Este (a 100 kilómetros de Berlín), como se dijo, anunció que va a elevar el IVA y ya se oyen las voces de los economistas advirtiendo que, de darse este ajuste, se enfriará la economía.

Algunos comentan con cierto aire de broma, que como son muchos los machistas en Alemania, es mejor que la elegida sea una mujer, ya que el futuro canciller será el blanco de las críticas de todos por las duras medidas que inevitablemente deberá adoptar el gobierno.

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