22 de abril 2005 - 00:00

Un paso decisivo en España para los matrimonios gays

Militantes homosexuales festejan la aprobación de los matrimonios entre personas delmismo sexo en la Cámara de Diputados de España.
Militantes homosexuales festejan la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Cámara de Diputados de España.
Madrid (EFE, ANSA) - Los diputados españoles aprobaron ayer el matrimonio entre homosexuales, en base a un proyecto del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quien dijo estar dispuesto a respetar una eventual -y esperada- crítica que provenga del Vaticano. La normativa aún se debe ratificar en el Senado antes de su entrada en vigor, prevista para dentro de tres meses.

Por 183 votos a favor, 136 en contra y 6 abstenciones, la iniciativa, criticada duramente por la Iglesia Católica, fue aprobada en medio de aplausos de los grupos de homosexuales presentes en el recinto, que portaban una irónica pancarta que decía: «Habemus Matrimonium».

El proyecto de Ley contó con el apoyo del gobernante Partido Socialista (PSOE), mayoritario en la Cámara, y el de los independentistas catalanes de ERC, además de otros grupos minoritarios de izquierda, como la coalición Izquierda Unida. Los nacionalistas moderados catalanes de Convergencia y Unión (CiU) y los del Partido Nacionalista Vasco (PNV) dieron a sus parlamentarios libertad de voto en el debate.

El rechazo frontal a la iniciativa vino desde las filas del conservador Partido Popular (PP), el principal de la oposición, quienes apuestan por crear una figura jurídica específica para las uniones estables entre personas del mismo sexo, sin alterar la institución del matrimonio.

• Punto polémico

Para muchos diputados, el punto más polémico de la ley es que al establecer que los matrimonios homosexuales tendrán los mismos derechos que los heterosexuales, podrán adoptar menores de manera conjunta.

La modificación del Código Civil consiste en sustituir en uno de sus artículos las palabras «marido y mujer» por «los cónyuges».

La regulación permitirá que miles de parejas homosexuales puedan casarse y culminará con ello una larga batalla de las organizaciones de gays y lesbianas, que celebran desde hace meses la autorización de sus matrimonios anunciada por el gobierno el pasado otoño (boreal).

En la víspera de la celebración del debate parlamentario, las principales confesiones religiosas presentes en España firmaron un comunicado conjunto en el que pidieron que no se modifique la actual regulación civil del matrimonio para denominar así a los matrimonios homosexuales.

En el documento, de tres puntos, los representantes de las confesiones religiosas firmantes dicen «que cualquier modificación de la institución matrimonial requiere una profunda reflexión y un amplio diálogo y consenso social».

En tanto, el presidente del gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero, se refirió ayer a eventuales críticas del Vaticano, visto que el entonces cardenal Joseph Ratzinger, el año pasado, se refirió al tema como una «legalización destructiva».

«Si el nuevo Papa dice algo -afirmó Zapatero-, estoy preparado para respetar lo que diga. Va a contar con todo mi respeto.» Sin embargo, de inmediato recordó que « afortunadamente, una de las garantías de la democracia es la libertad religiosa, de opinión, y la libertad de llevar adelante un proyecto político con el voto de los ciudadanos; ésa es la grandeza de la democracia».

Por su parte, las asociaciones de gays y lesbianas españolas celebraron la aprobación por el Congreso. Dirigentes de grupos gays, que asistieron en el Congreso a la votación del proyecto de ley, se congratularon por el «triunfo del sentido común» que a su juicio supone esta medida.

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