Se han reportado daños en edificios y viviendas, donde se han registrado numerosas roturas de cristales, grietas y desprendimientos de cielorrasos.
Al menos tres personas fallecidas, varios heridos, pánico y daños materiales en numerosas viviendas e infraestructura dejó el fuerte terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que sacudió el territorio de Costa Rica.
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Tres niñas de 7 y 11 y 14 años perecieron sepultadas luego de que un alud, provocado por el movimiento sísmico, las sepultó en Dulce Nombre de Fraijanes, a unos 60 kilómetros al noreste de la capital.
Dos de ellas murieron en un terraplén cuando vendían golosinas. La tercera víctima mortal quedó atrapada cuando un deslizamiento se precipitó sobre la vivienda en que habitaba, según los últimos reportes oficiales.
Por su parte, unas 20 personas resultaron con golpes y heridas en la ciudad de Poás, en la provincia de Alajuela, donde se encuentra el epicentro del terremoto.
Las zonas más afectadas son Chinchona, Carrizal, Vara Blanca, Fraijanes y Poás, donde numerosas viviendas y otras infraestructuras sufrieron graves daños.
La estatal Comisión Nacional de Emergencias declaró alerta roja en tres de las principales ciudades del país, la capital San José, Alajuela y Heredia, mientras evalúa el impacto del violento sismo.
Según el Observatorio Sismológico y Vulcanológico de Costa Rica, el epicentro está ubicado a 10 kilómetros al este del volcán Poás, situado a unos 60 kilómetros al noroeste de la capital, a una profundidad de 30 kilómetros. Al menos 250 réplicas ocurrieron durante las tres horas posteriores al evento principal.
El miércoles, otro fuerte temblor, con epicentro en la misma zona, se sintió con gran intensidad en varios puntos del país.
El temblor de hoy, que se sintió con gran intensidad en la capital, donde los edificios oscilaron con la sacudida, ocurrió aproximadamente a las 13:21 locales (19:21 GMT), causando pánico entre miles de empleados de comercios y de oficinas públicas de la ciudad y otros puntos.
La sacudida hizo crujir techos de edificios y casas. Varios minutos después del evento se podían observar a decenas de personas en las calles.
Muchas conexiones telefónicas, incluidas las de telefonía celular, se cayeron o congestionaron tras el violento temblor.
Según informes de la prensa local, en las proximidades del volcán, un coloso de más de 2.400 metros de altura, se produjeron deslizamientos de tierra.
En la capital, en varios comercios se cayeron objetos por la sacudida, según mostraron imágenes de la televisión.
La ministra de Transportes, Karla González, dijo que no tiene reportes de daños graves en carreteras principales o puentes. La actividad fue detenida para realizar inspecciones en el aeropuerto internacional Juan Santamaría, ubicado en Alajuela, zona próxima al epicentro, al igual que los vuelos.
También expertos inspeccionaban una represa en Sarapiquí, en la zona norte, ante el temor de que tuviera alguna fisura, dijo González. En esa zona, unas 400 personas estaban aisladas por deslizamientos de tierras ocurridos tras el sismo.
Autoridades del observatorio vulcanológico esperaban noticias de un grupo de vulcanólogos y estudiantes, seis de ellos ingleses, que se encontraban realizando monitoreo en el volcán Poás, cuando se produjo el evento.
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