Los atentados de ayer tuvieron lugar poco después de que se difundieran los primeros datos sobre un informe arqueológico, en el que se develaba la existencia de restos de un templo hindú bajo la mezquita Babri en Ayodhya (norte de India), destruida por fanáticos hindúes hace más de 10 años.
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La demolición de esa mezquita del siglo XVI en diciembre de 1992, disputada por ambas religiones, provocó violentos enfrentamientos durante meses entre hindúes y musulmanes que dejaron unos 2.000 muertos.
La larga y sangrienta disputa comenzó el 6 de diciembre de 1992, cuando el Bharatiya Janata Party (BJP), el actual partido de gobierno -entonces en la oposición- lanzó una manifestación en apoyo de la construcción de un templo hindú en el lugar de la mezquita construida en Ayodhya en el siglo XVI.
La mezquita se levanta sobre el sitio de un viejo templo hindú, erigido en el lugar donde nació el dios Rama, aseguran los teólogos del BJP. En la manifestación participaron unas 150.000 personas, entre ellas fundamentalistas hindúes que empezaron a destruir la mezquita. El gesto desencadenó choques entre ambas comunidades, que concluyeron con 3.000 muertos, casi todos musulmanes. En el término de una década hubo cientos de muertos en varios choques entre hindúes y musulmanes, pero la India conoció el principal horror entre febrero y marzo de 2002.
Un provocador prendió fuego a un tren de peregrinos que iba rumbo a Ayodhya, y 59 activistas murieron entre las llamas. El BJP y el Partido del Congreso, en la oposición, se unieron para pedir la movilización de la mayoría: 1.000 musulmanes, entre ellos mujeres y niños, fueron quemados vivos en sus casas o muertos en las calles. La disputa sigue dominando las primeras planas de los diarios y de las campañas electorales.
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