Una semana después del sismo, Haití aún llora a sus muertos

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Marceline (Haití) - Familias se reunieron en aldeas en el suroeste de Haití el fin de semana para realizar servicios religiosos y funerarios una semana después de que un terremoto azotó la región, causando la muerte de más de 2.200 personas y destruyen-

do decenas de miles de viviendas.

El colapso de iglesias en algunos de los pueblos y aldeas más afectados de la empobrecida nación caribeña dejó a los residentes llorando a sus muertos en campos abiertos.

El terremoto del sábado 14 se cobró la vida de al menos 2.207 personas. Un total de 344 personas están desaparecidas, mientras que 12.268 personas resultaron heridas, dijeron las autoridades. El desastre siguió a un temblor devastador en 2010 que mató a decenas de miles de personas.

En la iglesia católica romana Paroisse Saint-Joseph De Simon, en las afueras de Les Cayes, la ciudad del suroeste que sufrió la peor parte del terremoto, unos 200 fieles se reunieron temprano para la primera misa dominical desde el desastre.

“Todos lloraban por lo que han perdido”, dijo el sacerdote Marc Orel Saël. “Y todos están estresados porque la tierra todavía está temblando”, agregó, refiriéndose a las réplicas casi diarias que se han repetido toda la semana.

En el pueblo de Marceline, decenas de deudos vestidos con elegantes trajes negros o blancos se reunieron frente a una escuela católica para celebrar un funeral por cuatro miembros de la misma familia que murieron en el terremoto de magnitud 7,2.

En tanto, hombres y mujeres lloraron el sábado junto a los cuatro ataúdes blancos: tres pequeños para los niños y uno más grande para la matriarca de la familia, Marie Rose Morin, de 90 años. “Estoy angustiado mirando estos ataúdes”, dijo Edouard Morin, su hijo.

Edouard también estaba enterrando a su hija, Kelly, de 15 años, a su sobrina Wood-Langie, de 10, y a su sobrino, Carl-Handy, de 4.

“Me sentiría mejor si me enterraran en la misma tumba que mi madre”, expresó.

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