Berlín, París y Roma - Alemania, Francia e Italia, las tres principales economías de la Unión Europea (UE), se sumaron ayer a otros países del bloque en la decisión de suspender “con carácter preventivo” el uso de la vacuna de AstraZeneca contra el covid-19 tras registrase problemas de coagulación en algunas decenas de personas que la habían recibido. Ese laboratorio y su socia, la universidad británica de Oxford, así como la agencia europea de medicamentos ratificaron la seguridad y eficacia del producto, lo que no terminó de despejar las dudas sobre una de las principales apuestas internacionales –por bajo costo y facilidad de conservación– para poner fin a la pandemia del nuevo coronavirus.
La Argentina planea aplicar masivamente la vacuna de Oxford y AstraZeneca en un proyecto de fabricación local conjunta con México. Una versión del mismo producto, conocida como Covishield y elaborada en la India, ya se ha aplicado en el país en adultos mayores, sin que se hayan reportado inconvenientes significativos.
El Ministerio de Salud alemán anunció ayer la suspensión, según dijo en un comunicado, por recomendación del Instituto Médico Paul-Ehrlich, el ente gubernamental a cargo de la aprobación de vacunas, que “considera que son necesarios más exámenes” tras los casos de formación de coágulos sanguíneos en personas inoculadas en Europa.
Según precisó en la nota, esos casos, cuya vinculación con la vacuna no está comprobada, no han involucrado venas cerebrales.
La decisión alemana se sumó a la adoptada, también “por precaución”, por Noruega, Islandia, Dinamarca, Bulgaria, Irlanda y los Países Bajos para investigar mejor posibles complicaciones. Asimismo, anoche, se incorporaron a la lista España, Eslovenia y Luxemburgo.
Asimismo, el 8 de marzo Austria suspendió un lote de vacunas tras la muerte de una enfermera que acababa de recibir una dosis de AstraZeneca.
También ordenó la suspensión el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien hizo el anuncio durante una comparecencia conjunta con su par español, Pedro Sánchez. Con todo, subrayó que su Gobierno espera “retomar rápidamente” la vacunación con el producto de AstraZeneca y Oxford si así lo avala la agencia europea.
En Italia, donde el incremento de los contagios obligó a establecer desde ayer fuertes restricciones a la movilidad de casi 40 millones de ciudadanos, la Agencia Italiana de Fármacos (AIFA) precisó que la medida fue tomada “por precaución y de manera temporal en todo el territorio”.
Nuevos episodios incrementaron la aprensión de las autoridades europeas. Por un lado, Noruega anunció ayer la muerte de una profesional sanitaria de menos de 50 años a causa de una hemorragia cerebral tras haber recibido la inyección, aunque no se comprobó que ambos hechos guarden relación. Se trató del segundo caso de este tipo reportado en pocos días en el país.
Además, se reportaron diez casos de coágulos sanguíneos en los Países Bajos.
Los mencionados gobiernos esperan ahora un nuevo pronunciamiento de la EMA, la agencia europea de medicamentos. Con todo, Marco Cavaleri, responsable de la estrategia de vacunación del ente, señaló ayer que “el balance de beneficios y riesgos de la vacuna se considera positivo y no vemos ningún problema en continuar con las aplicaciones”.
En la misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que celebrará hoy una reunión sobre el tema, también instó el lunes a los países a no poner en pausa las campañas de vacunación.
La OMS dijo que su panel asesor está revisando los informes relacionados con la inyección y que publicará sus hallazgos lo antes posible.
“Al día de hoy, no hay pruebas de que los incidentes estén causados por la vacuna y es importante que las campañas de vacunación continúen para poder salvar vidas y frenar la grave enfermedad que provoca el virus”, afirmó su portavoz, Christian Lindmeier.
A diferencia de la UE, Estados Unidos aún no ha aprobado el producto y aguarda los resultados de una prueba con 30.000 voluntarios en su territorio.
Si los datos son positivos y todo va bien, dijo el doctor Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud, se podría emitir una autorización de uso de emergencia en aproximadamente un mes.
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