23 de junio 2004 - 00:00

Velatorio de Brizola, casi un acto opositor

Rio de Janeiro (Reuters, ANSA, AFP) - Ciudadanos comunes y políticos de todas las tendencias comenzaron ayer a rendir honores al fallecido ex candidato presidencial brasileño Leonel Brizola, considerado el último líder de la izquierda tradicional del país y férreo defensor de la democraci a.

Brizola falleció en la noche del lunes, a los 82 años, a raíz de un infarto de miocardio en el hospital Sao Lucas de Rio de Janeiro, al que había llegado horas antes con síntomas de infección pulmonar, según los médicos.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva postergó por algunas horas su viaje a Nueva York, donde se encontrará con inversores y funcionarios del gobierno de EE.UU., para asistir al velatorio.

El presidente llegó al comienzo de la tarde al Palacio Guanabara, sede del gobierno del estado de Rio, donde fue recibido con abucheos y gritos de «traidor» por los seguidores del Partido Democrático Laborista (PDT) de Brizola, que también coreaban su nombre.

Lula, acompañado por el jefe de la Casa Civil, José Dirce u, saludó a los hijos de Brizola y se retiró rápidamente.

«Fue un personaje de nuestra historia durante más de medio siglo. Una figura de mucha importancia política para Brasil. Creo que perdimos una referencia importante de nuestra política», dijo el presidente, quien decretó tres días de duelo nacional.

Brizola fue aliado y amigo de Lula y su compañero de fórmula presidencial en las elecciones de 1998, apoyándolo también en la segunda vuelta electoral de los comicios de 2002. Sin embargo, como muestra de su compromiso con una línea política de izquierda tradicional,
rompió con el mandatario luego de que éste asumiera en enero de 2003, acusándolo de impulsar reformas «hacia la derecha».

«Todo el mundo sabe que, aun en los momentos de divergencia, yo siempre sentí respeto y admiración por la historia política de Brizola», dijo Lula tras enterarse de la muerte del también dos veces diputado.

Brizola fue gobernador de los estados de Rio Grande do Sul, del que era oriundo, y Rio de Janeiro, pero fue reconocido dentro y fuera del país por su lucha contra la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, que lo obligó a un prolongado exilio.

Acusado de populista por sus detractores y siempre en medio de controversias, Brizola fue reconocido hasta por sus más acérrimos rivales políticos como un incansable luchador por la democracia.

Con un discurso intransigenen favor de reformas de corizquierdista y duros pronunciamientos, Brizola fue uno de los protagonistas de la política brasileña en las últimas cinco décadas, pero nunca alcanzó su sueño: la presidencia.

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