Venezuela: censura derivó en violencia
Se trató de un paisaje atípico, dominada como está la calle en Venezuela por el apabullante poder de movilización del aparato chavista. Miles de estudiantes de numerosas universidades de todo el país desafiaron el miedo y la masiva presencia de las fuerzas policiales, saliendo ayer a las calles en respuesta a la decisión oficial de sacar del aire a la cadena de televisión privada más antigua, RCTV. La sensación que prevalece, local e internacionalmente, es que los venezolanos libran una pelea clave por su libertad de expresión. Incluso muchos chavistas muestran su enojo en encuestas que reflejan la condena de 80% de la población a la medida. Cuentan para ello con el acompañamiento cada vez más unánime de la comunidad internacional, aunque, lamentablemente, la Argentina y Brasil escatimen su apoyo escudándose en el remanido argumento del "respeto por las decisiones soberanas de los países". La movilización estudiantil derivó en violentos choques que dejaron al menos cuatro heridos de bala y una tensión política a la que, por ahora, no se le ve un final cierto.
-
Los hutíes anunciaron una ofensiva coordinada con Irán y Hezbolá contra blancos estratégicos de Israel
-
El llamado del Papa León XIV en Semana Santa contra la guerra: "No dejemos que nos paralicen"
Caracas fue ayer
escenario de violentos
choques entre
estudiantes y policías. La
no renovación de la
licencia de la cadena
televisiva más antigua de
Venezuela, RCTV,
comienza a provocar
reacciones no previstas
por el chavismo.
Las marchas dieron continuidad a semanas de protestas opositoras y movilizaciones oficialistas de apoyo, que acompañaron la decisión oficial de no renovar la concesión. RCTV dejó de transmitir la noche del domingo al vencerse su licencia, después de 53 años de operaciones, y fue reemplazado por la Televisora Venezolana Social (Tves), creada por el gobierno. La nueva emisora utiliza los equipos de RCTV, otorgados en uso por un fallo judicial para garantizar la continuidad en la prestación del servicio.
El canal, ya fuera del aire, optó ayer por transmitir su noticiero a través de la emisora Radio Caracas Radio, filial del grupo 1BC dueña de RCTV. En el programa se reseñaron los principales hechos del domingo. El periodista Isnardo Bravo terminó la emisión afirmando «no nos callarán».
La polémica sobre el caso se mantuvo viva ayer también por las declaraciones del arzobispo venezolano Baltazar Porras. «Este sistema revolucionario venezolano, una mezcla de elementos marxistas, militaristas, populistas, en muchas cosas está próximo de gobiernos como el de Fidel Castro y de posturas adoptadas por Hitler y Mussolini en Europa», dijo el religioso en una entrevista publicada ayer por el diario brasileño «O Estado de Sao Paulo».
Por su parte, el ministro de Información, Willian Lara, solicitó a la Fiscalía que investigue a la cadena privada Globovisión por imágenes transmitidas en días recientes.
Según él, Globovisión incentivó al magnicidio cuando presentó imágenes del atentado contra el papa Juan Pablo II en 1981, con el fondo musical «Esto tiene que acabar», en voz de Rubén Blades, previo a una pausa publicitaria durante una entrevista con el director general de RCTV, Marcel Granier.
«La conclusión de los especialistas que nos asesoraron es que ahí se incita al asesinato del presidente de Venezuela», dijo Lara en una conferencia de prensa.
El ministro acusó también a CNN de vincular a Chávez con «la violencia y la muerte». El gobierno mantiene ahora el control de cinco de las nueve televisoras en señal abierta -Venezolana de Televisión, Vive TV, Telesur, CMT y ANT-, además de decenas de radios y periódicos, muchos de ellos de carácter regional y comunitario.




Dejá tu comentario