El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó hoy a la oposición de haber conspirado para atentar contra la vida de su propio candidato presidencial, Manuel Rosales, y atribuir ese hecho al oficialismo, maniobra que fue negada por el comando de la campaña del gobernador.
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Chávez formuló la denuncia ante unos 300 periodistas de todo el mundo, en una conferencia de prensa que ofreció en el Palacio Miraflores -sede del gobierno- este mediodía, menos de 24 horas antes de que comience a regir la veda política previa a las elecciones del domingo próximo, en las que el mandatario buscará ser reelecto.
El presidente aseguró que "hubo opositores que hasta planearon un atentado contra el candidato principal de la oposición", a quien, en las casi tres horas y media que duró la rueda de prensa, jamás llamó por su nombre sino que lo mencionó como "el candidato ex gobernador", por más que Rosales está en uso de licencia de su cargo de mandatario del poderoso estado Zulia.
"Tenemos pruebas: un fusil con mira telescópica y un vehículo acondicionado; era para decir que Chávez lo mandó matar y generar caos", agregó el presidente.
La denuncia fue categóricamente desestimada por Omar Barboza, ex gobernador de Zulia y uno de los principales asesores de Rosales en la campaña electoral.
"El presidente Chávez es aficionado a crear rumores que utiliza para atemorizar a la población, con el objeto de aumentar la abstención electoral, pero Rosales no es asustable y estamos seguros de nuestro triunfo", dijo Barboza.
Por otra parte, Chávez advirtió que "si alguien difunde bocas de urna antes de que cierren los comicios, estará iniciando un plan desestabilizador y tendrá que asumir las consecuencias".
Se refirió de ese modo a un rumor que circula intensamente desde hace días en sectores políticos de Caracas, tanto del oficialismo como de la oposición, que se acusan recíprocamente de estar dispuestos a difundir el domingo a mediodía -varias horas antes de que concluyan los comicios-, a través de agencias noticiosas internacionales, encuestas de boca de urna falsas, destinadas a influir sobre los electores que aún queden indecisos.
No obstante la denuncia de complot y la advertencia sobre las encuestas, Chávez manifestó que "no hubo hecho negativo que pudiera manchar la calidad de la campaña electoral, que fue positiva, de mucha alegría y de júbilo", aunque inmediatamente ironizó que "tal vez la mancharon algunas ideas de algunos candidatuchos".
Asimismo, el presidente desestimó las sospechas de fraude que expresaron algunos sectores opositores, al señalar que "en pocas partes del mundo" hay "un proceso electoral más observado y más transparente" que el actual en Venezuela.
"No voy a pedir a la oposición que reconozca la derrota antes de la batalla, pero sí cuando se publiquen los resultados del CNE (Consejo Nacional Electoral), que es el árbitro; porque si no creo en el árbitro, mejor no juego", añadió.
Mientras tanto, los dos candidatos excluyentes -pero no los únicos, ya que hay otros 13 a los que las encuestas atribuyen intenciones de voto insignificantes- se aprestaban esta tarde a aprovechar del mejor modo posible las pocas horas que quedaban hasta las 6 de mañana, cuando comenzará a regir la veda política.
Luego de la conferencia de prensa, Chávez se trasladó a Ciudad Bolívar, capital del estado homónimo en el sudeste del país, donde tenía previsto realizar el último mitín, y por la noche, según anunció a los cronistas, asistirá a un canal de televisión para ser entrevistado.
"Recomiendo a los periodistas que me sigan esta noche a la televisión que duerman un rato ahora, por la tarde, porque voy a aprovechar todo el tiempo que me queda hasta el comienzo de la veda y voy a hablar toda la madrugada", bromeó el mandatario.
En tanto, Rosales iba a hacer su acto final esta noche en Las Palmas, un barrio cercano al centro de Caracas, y más tarde habría espectáculos de fuegos artificiales en varias ciudades, organizados por dirigentes opositores.
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