El gobierno de Venezuela lanzó este martes una advertencia directa a Trinidad y Tobago, en el marco del aumento de las tensiones regionales por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y los recientes operativos navales estadounidenses.
En medio del despliegue estratégico de Washington en el Caribe, el gobierno de Nicolás Maduro advirtió que no tolerará acciones hostiles desde países vecinos.
Diosdado Cabello afirmó que Venezuela actuará ante cualquier uso de territorios vecinos que implique una amenaza, en un escenario marcado por la presencia militar norteamericana en la región.
El gobierno de Venezuela lanzó este martes una advertencia directa a Trinidad y Tobago, en el marco del aumento de las tensiones regionales por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y los recientes operativos navales estadounidenses.
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El ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, aseguró que su país responderá si considera que el territorio trinitense es utilizado como plataforma para acciones hostiles. “Venezuela no busca conflictos, pero si se permite un ataque desde otro país, no quedará alternativa que defenderse”, afirmó durante un acto transmitido por la televisión estatal.
Cabello sostuvo además que ya se estarían realizando operaciones en zonas cercanas a Venezuela con apoyo logístico desde Trinidad y Tobago, algo que -según expresó- no reflejaría la voluntad del pueblo trinitense, históricamente vinculado a su país en términos pacíficos.
Las declaraciones se producen luego de que la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, defendiera públicamente la cooperación militar con Washington. Según la mandataria, el acuerdo con EE.UU. constituye “el mejor mecanismo de defensa disponible” para su país ante el escenario regional.
En ese marco, Estados Unidos reforzó su presencia militar en el Caribe, con la instalación de sistemas de radar en la isla de Tobago, la permanencia de marines y la autorización para que aeronaves militares estadounidenses utilicen aeropuertos locales. Estas acciones se suman a la reciente incautación de buques con crudo venezolano y al despliegue naval en aguas cercanas.
El escenario generó tensiones internas dentro de la Comunidad del Caribe (Caricom). Su secretaria general, Carla Barnett, llamó a la unidad regional frente a lo que describió como “vientos geopolíticos adversos sin precedentes”.
El pedido llegó tras un cruce público entre países miembros por sus posiciones frente a Washington y Caracas. Mientras Trinidad y Tobago y Guyana respaldan la estrategia estadounidense, otros Estados caribeños se muestran más cautos y advierten que un conflicto tendría impacto directo en toda la región.
Las diferencias se profundizaron luego de que Persad-Bissessar cuestionara el rol actual de Caricom, al considerar que el bloque “perdió el rumbo” y dejó de ser un socio confiable en la coyuntura regional.
En paralelo, el Comando Sur de EE.UU. informó la destrucción de una nueva embarcación catalogada como vinculada al narcotráfico en el Pacífico Oriental, en una operación realizada en aguas internacionales que terminó con al menos una persona fallecida.
El hecho coincidió con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien volvió a presionar al mandatario venezolano Nicolás Maduro para que abandone el poder y lanzó críticas contra el presidente colombiano Gustavo Petro.
Tanto Venezuela como Colombia cuestionaron en reiteradas oportunidades estos operativos, al considerar que derivan en ejecuciones extrajudiciales. Uno de los casos fue elevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tras la muerte de un pescador durante una intervención similar meses atrás.
Según datos oficiales, más de 30 embarcaciones fueron destruidas en operativos de este tipo, con más de un centenar de víctimas fatales, sin que se hayan difundido identidades ni precisiones sobre las cargas ilegales incautadas, lo que alimenta las críticas internacionales.
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