Tras sufrir una crisis sin precedentes en 2002, el próximo gobierno uruguayo se encontrará con un proceso de recuperación económica, pero de dificultades sociales, con un notable incremento de la pobreza en estos dos últimos años. Para 2004, todas las previsiones sitúan el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en 11%, una inflación en torno a 10% y un superávit fiscal pri-mario superior a 3% del PBI.
El servicio del endeudamiento público exigirá al próximo gobierno, por pago de intereses y capital, desembolsos de 3.000 millones de dólares en 2005, de 2.340 millones de dólares en 2006, de 1.235 millones en 2007, de 915 millones en 2008 y de 807 millones en 2009, según las últimas cifras difundidas por el Banco Central. Los analistas creen que Uruguay puede hacer frente a esos pagos.
Si el candidato de la izquierda,
El anuncio de que su ministro de Economía sería el moderado
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