Zapatero reelecto con el voto de diputados socialistas

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Madrid ( Reuters).- El socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue reelegido presidente del gobierno de España sólo con el apoyo de su propio bloque en segunda votación, por lo que deberá compensar su mayor autonomía con la búsqueda de acuerdos para gobernar los próximos cuatro años.

El líder socialista, quien tras la investidura dijo sentirse "más contento que hace cuatro años", se convierte en el primer presidente electo desde la restauración de la democracia en España que necesita una segunda votación para acceder al cargo.

El único precedente es Leopoldo Calvo Sotelo, quien fue investido en 1981, aunque él no había sido elegido en las urnas sino sucedió a Adolfo Suárez tras su dimisión.

Zapatero jurará su cargo mañana ante el rey Juan Carlos y luego dará a conocer la conformación de su gabinete, en el que no se esperan grandes cambios sino continuidad en el marco del desarrollo de un proyecto que comenzó en 2004.

Como estaba previsto, Zapatero fue reelegido en segunda votación -instancia en la que necesitaba mayoría simple- con el voto favorable de los 169 diputados socialistas electos en los comicios del pasado 9 de marzo, y sin sumar ni un sólo apoyo más.

Las posiciones de los diferentes partidos políticos que integran el Congreso de Diputados de España no se movieron desde el pasado miércoles, cuando el presidente no consiguió la mayoría absoluta necesaria para ser investido en primera votación.

La estrategia del líder socialista consistió en no forzar una negociación con los nacionalistas vascos y catalanes para iniciar la nueva legislatura libre de compromisos.

En la segunda votación, la candidatura de Zapatero recibió 169 votos a favor, 158 en contra
y 23 abstenciones, de los 350 votos emitidos, informó el presidente de la Cámara Baja,
José Bono.

El Partido Popular (PP), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Rosa Díez, de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) votaron en contra.

Convergencia i Unió (CiU), el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Izquierda Unida (IU), Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Bloque Nacionalista Gallego (BNG), Coalición Canaria (CC) y Naffarroa Bai optaron por la abstención.

Previamente a la votación, Rodríguez Zapatero expresó en un breve discurso el compromiso de que su gobierno "responderá a los efectos de la coyuntura económica" y tenderá puentes de diálogo con todos los partidos.

También reconoció que dispone de una "mayoría clara de 169 escaños", pero ésta "no es una mayoría suficiente", por lo que buscará siempre el respaldo de otros grupos.

"Vamos a cultivar esos lugares de encuentro, sin descartar cauces de colaboración estable y predecible", añadió Zapatero, conciente de que su estrategia de forzar una segunda vuelta tiene igualmente como contrapartida la obligación de buscar acuerdos en el futuro para gobernar.

El presidente del gobierno se dirigió directamente al opositor PP y reiteró su oferta de diálogo para "trazar y apoyar una estrategia de lucha antiterrorista para vencer a ETA, renovar el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, y para fijar las prioridades de la presidencia española de la Unión Europea (UE), en el primer semestre de 2010".

En respuesta, el líder del PP, Mariano Rajoy expresó su disposición a llegar a acuerdos sobre "los principales temas" de Estado como la lucha antiterrorista, la justicia, política exterior, modelo de Estado y protección social, porque son, aseguró, "una necesidad nacional".

En este marco, el voto del PP, cuyo líder reiteró su preocupación por la situación de la economía y las familias españolas, por la alta inflación, el endeudamiento, y las previsiones de crecimiento, no parece una enmienda a la totalidad, sino que deja algún margen para el acuerdo, ausente en la anterior Legislatura.

En ese sentido, los partidos minoritarios que se abstuvieron expresaron su voto como una "crítica constructiva", y no descartaron en absoluto, así como tampoco lo hicieron quienes votaron en contra, la posibilidad de alcanzar acuerdos puntuales con el gobierno.

Hacer frente a la desaceleración de la economía, afrontar una política de inmigración coherente, renovar los órganos del poder judicial y resolver la "crisis del agua" que vive Cataluña, son algunos de los problemas urgentes que deberá afrontar Zapatero al inicio de su nuevo gobierno.

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