Zapatero reelecto con el voto de diputados socialistas
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José Luis Rodríguez Zapatero
La estrategia del líder socialista consistió en no forzar una negociación con los nacionalistas vascos y catalanes para iniciar la nueva legislatura libre de compromisos.
En la segunda votación, la candidatura de Zapatero recibió 169 votos a favor, 158 en contra
y 23 abstenciones, de los 350 votos emitidos, informó el presidente de la Cámara Baja,
José Bono.
El Partido Popular (PP), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Rosa Díez, de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) votaron en contra.
Convergencia i Unió (CiU), el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Izquierda Unida (IU), Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Bloque Nacionalista Gallego (BNG), Coalición Canaria (CC) y Naffarroa Bai optaron por la abstención.
Previamente a la votación, Rodríguez Zapatero expresó en un breve discurso el compromiso de que su gobierno "responderá a los efectos de la coyuntura económica" y tenderá puentes de diálogo con todos los partidos.
También reconoció que dispone de una "mayoría clara de 169 escaños", pero ésta "no es una mayoría suficiente", por lo que buscará siempre el respaldo de otros grupos.
"Vamos a cultivar esos lugares de encuentro, sin descartar cauces de colaboración estable y predecible", añadió Zapatero, conciente de que su estrategia de forzar una segunda vuelta tiene igualmente como contrapartida la obligación de buscar acuerdos en el futuro para gobernar.
El presidente del gobierno se dirigió directamente al opositor PP y reiteró su oferta de diálogo para "trazar y apoyar una estrategia de lucha antiterrorista para vencer a ETA, renovar el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, y para fijar las prioridades de la presidencia española de la Unión Europea (UE), en el primer semestre de 2010".
En respuesta, el líder del PP, Mariano Rajoy expresó su disposición a llegar a acuerdos sobre "los principales temas" de Estado como la lucha antiterrorista, la justicia, política exterior, modelo de Estado y protección social, porque son, aseguró, "una necesidad nacional".
En este marco, el voto del PP, cuyo líder reiteró su preocupación por la situación de la economía y las familias españolas, por la alta inflación, el endeudamiento, y las previsiones de crecimiento, no parece una enmienda a la totalidad, sino que deja algún margen para el acuerdo, ausente en la anterior Legislatura.
En ese sentido, los partidos minoritarios que se abstuvieron expresaron su voto como una "crítica constructiva", y no descartaron en absoluto, así como tampoco lo hicieron quienes votaron en contra, la posibilidad de alcanzar acuerdos puntuales con el gobierno.
Hacer frente a la desaceleración de la economía, afrontar una política de inmigración coherente, renovar los órganos del poder judicial y resolver la "crisis del agua" que vive Cataluña, son algunos de los problemas urgentes que deberá afrontar Zapatero al inicio de su nuevo gobierno.




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