Michael Wang trabajaba como enfermero en Nueva York, cuando empezó a mirar con otros ojos un problema que veía seguido entre sus pacientes. Años después, aquella preocupación terminaría detrás de una empresa valuada en millones de dólares.
La empresa nació para resolver problemas cotidianos dentro de hospitales y hoy desarrolla tecnología para mejorar el cuidado de los pacientes.
La idea de este enfermero ya forma parte de muchos cuidados que antes dependían solamente del personal médico.
Michael Wang trabajaba como enfermero en Nueva York, cuando empezó a mirar con otros ojos un problema que veía seguido entre sus pacientes. Años después, aquella preocupación terminaría detrás de una empresa valuada en millones de dólares.
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Inspiren nació de esa experiencia y terminó metiéndose de lleno en el Healthtech, donde la tecnología empezó a ocupar cada vez más espacio dentro de hospitales y centros de cuidado. Su historia, además, comenzó bastante lejos de Silicon Valley.
Antes de llegar al Hospital NewYork-Presbyterian, Wang había pasado siete años como boina verde del Ejército de Estados Unidos y cumplido dos misiones en Afganistán. Después estudió enfermería y se especializó en cirugía del corazón y el tórax.
Durante sus turnos empezó a prestar atención a las caídas de los pacientes, especialmente entre los adultos mayores. Un accidente dentro de una habitación podía terminar en una lesión grave, una visita a la guardia o una internación.
Su respuesta fue un equipo instalado en la pared. Usaba inteligencia artificial para seguir los movimientos de una persona y enviaba un aviso al personal cuando detectaba algo fuera de lo normal.
Esa tecnología dio origen a Inspiren en 2016. Sus primeros pasos fueron dentro de hospitales y poco después los dispositivos comenzaron a instalarse en residencias para adultos mayores.
La empresa acaba de recibir u$s70 millones de un grupo encabezado por NewView Capital y quedó valuada en u$s550 millones. Desde su creación ya consiguió u$s225 millones, con participación de Insight Partners, Primary Venture Partners y Scale Venture Partners.
Más de 500 centros de Estados Unidos ya utilizan los equipos de Inspiren y cerca de 40.000 adultos mayores son monitoreados con esta tecnología. El servicio ronda los u$s1.000 por residente y los contratos firmados superan los u$s60 millones.
Las suscripciones pasaron de u$s8 millones el año pasado a u$s29 millones en la actualidad, casi cuatro veces más.
Si una persona intenta levantarse de la cama y tiene dificultades, el sistema puede advertirlo antes de que termine en el piso. El aviso llega al personal, que también puede comunicarse con el residente a través del propio equipo.
Las imágenes tampoco se ven como las de una cámara común. El sistema las convierte en representaciones simples para registrar los movimientos sin mostrar a la persona con detalle. En los baños se descartaron directamente las instalaciones de las mismas. Inspiren recurrió a radares y sensores ubicados a nivel del piso, una alternativa para uno de los lugares donde más caídas se producen.
Lumina Las Vegas probó el sistema durante diez meses. En esa residencia administrada por Solera Senior Living, las caídas bajaron un 48%, las hospitalizaciones un 54% y el tiempo de respuesta del personal mejoró un 50%.
Cerca de 3,5 millones de personas viven en residencias para adultos mayores en Estados Unidos. Algunas reciben ayuda puntual para las tareas diarias y otras necesitan atención permanente o cuidados especiales por demencia.
Las personas de 85 años o más son el grupo de edad que más rápido crece en el país. Los baby boomers, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, también están llegando a edades en las que aumenta la necesidad de este tipo de cuidados.
A esa demanda se suma la falta de trabajadores. Los bajos salarios y el desgaste de la tarea hacen difícil cubrir todos los puestos en establecimientos donde una emergencia puede ocurrir en cualquier momento.
Nick Bunick, socio de NewView Capital, conoció Inspiren por medio de un amigo y pasó casi un año intentando reunirse con Alex Hejnosz, CEO de la compañía desde fines de 2022. Le mandó 15 correos electrónicos antes de recibir una respuesta y habló con varios clientes para conocer de primera mano cómo funcionaba el sistema.
Bunick conocía además el problema por una experiencia familiar. Su padre sufrió un fuerte deterioro de salud después de caerse cuando iba al baño en una residencia para adultos mayores.
Inspiren ahora busca que sus equipos reconozcan algo más que una posible caída. La compañía trabaja para detectar cambios en el comportamiento, señales de deterioro cognitivo o indicios de que un residente empieza a necesitar más asistencia.