El Castillo Mandl, una de las construcciones más singulares de las sierras de Córdoba, volvió al mercado inmobiliario. La propiedad se ofrece por u$s3,1 millones, unos u$s700.000 menos que el valor solicitado cuando había sido publicada a comienzos de 2023.
La residencia está ubicada en La Cumbre, sobre un cerro situado a unos 1.200 metros de altura. El complejo se extiende sobre casi diez hectáreas y reúne aproximadamente 2.250 metros cuadrados construidos, entre el edificio principal y sus dependencias.
Además de sus dimensiones y su arquitectura, el inmueble se distingue por una historia atravesada por la aristocracia europea, la política argentina y los servicios de inteligencia. Entre sus visitantes estuvieron los expresidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa.
El origen del Castillo Mandl
La construcción comenzó hacia finales de la década de 1920 por iniciativa de Bartolomé Vasallo, un cirujano rosarino que buscaba una residencia de verano para su familia. El proyecto fue realizado por los arquitectos Emilio Maisonnave y Ernesto Mansella y Durand.
El edificio tenía originalmente torres, almenas y otros elementos inspirados en las fortalezas medievales, por lo que fue bautizado como “La Fortaleza”. En 1943, Vasallo intentó donarlo a la Municipalidad de La Cumbre y al Gobierno de Córdoba, pero la operación fue rechazada y el inmueble terminó en un remate.
La propiedad ocupa casi diez hectáreas distribuidas en cinco lotes e incluye jardines, piscina, caballerizas y viviendas auxiliares.
Allí apareció Fritz Mandl, un empresario austríaco que había construido su fortuna en la industria armamentística. Tras escapar de una Europa dominada por el nazismo, se instaló en la Argentina, donde desarrolló nuevos negocios y estableció una relación cercana con Juan Domingo Perón.
Mandl también había estado casado con Hedy Lamarr, quien posteriormente alcanzó la fama como actriz de Hollywood y fue reconocida por sus aportes al desarrollo tecnológico.
La transformación de una fortaleza medieval
Después de adquirir la propiedad, Mandl encargó una remodelación integral al arquitecto húngaro Jorge Kalnay. Las obras se extendieron durante aproximadamente dos años y eliminaron gran parte de la estética medieval.
El resultado fue una residencia de estilo chalet europeo, con una propuesta moderna para la época. Los interiores incorporaron influencias del diseñador francés Jean-Michel Frank, piezas asociadas con Diego Giacometti y mobiliario elaborado por Casa Comte.
Desde entonces, el castillo recibió a empresarios, políticos, militares y miembros de familias aristocráticas europeas. Mandl llevó allí una vida reservada hasta que regresó a Europa. Murió en Viena en 1977 y sus herederos dejaron de frecuentar la propiedad.
La residencia posee 16 dormitorios, amplios salones, comedor para 22 personas y ambientes con pisos y detalles originales.
El paso de la SIDE y los expresidentes
Décadas más tarde, uno de los hijos de Mandl llegó a un acuerdo con Hugo Anzorreguy, entonces titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado. La SIDE obtuvo el uso del inmueble a cambio de hacerse cargo de su mantenimiento, los impuestos y los servicios.
Durante esa etapa, el castillo fue utilizado para alojar a dirigentes y funcionarios. Menem pasó varias veces por la residencia, mientras que De la Rúa también permaneció allí en una oportunidad.
Otro episodio destacado ocurrió en 1990, cuando fueron robadas 42 obras de arte colonial de los siglos XVI, XVII y XVIII. Trece años después, Interpol encontró en España 13 de esas pinturas en poder de una organización dedicada al tráfico de bienes culturales.
En 2006, la familia Mandl concesionó la propiedad, que fue restaurada y comenzó a funcionar como hotel boutique.
Cómo es la propiedad ofrecida por u$s3,1 millones
El complejo está distribuido en cinco lotes que suman cerca de 100.000 metros cuadrados. Dos se encuentran en la parte superior del camino, donde está emplazado el castillo, mientras que los otros tres se extienden hacia la zona de San Jerónimo.
La casa principal posee tres plantas y 16 dormitorios: cuatro en la planta baja, nueve en el primer piso y tres en el segundo. Casi todos cuentan con baño privado, además de ventanales orientados hacia diferentes sectores del paisaje serrano.
En el nivel principal se encuentran el hall, el bar, dos grandes salones y el comedor. Varios ambientes conservan pisos de mármol o madera, chimeneas en funcionamiento y elementos pertenecientes a las distintas etapas de la residencia. Además, el comedor posee una mesa realizada a medida con capacidad para 22 personas, ubicada debajo de un candelabro de hierro y la cocina se encuentra dividida en tres sectores, con una bodega en el subsuelo.
La propiedad también incluye una casa de huéspedes de aproximadamente 250 metros cuadrados, dos viviendas para cuidadores, establos para cuatro caballos y un garaje cubierto con capacidad para dos vehículos. En los terrenos hay además olivos y árboles frutales.
La piscina fue construida en una zona elevada y separada del edificio principal. Se puede acceder mediante un puente de piedra conectado con el primer piso o a través de un sendero del jardín.