16 de abril 2026 - 09:30

El jubilado que imitó a Walter White: cómo ganó casi 3 millones de dólares y lo invirtió en un insólito negocio familiar

Llevaba una vida normal hasta que, por un premio millonario, se metió en una trama digna de Hollywood.

El hombre mayor ganó la lotería y decidió hacer lo impensado con el premio.

El hombre mayor ganó la lotería y decidió hacer lo impensado con el premio.

Gentileza - Netflix

Las series suelen retratar historias que parecen imposibles, pero hay veces en las que la realidad supera la ficción. Un caso de Reino Unido sorprendió por un negocio con ganancias de millones muy parecido al de una de las tramas más conocidas de la televisión, pero la diferencia es que esta vez no hubo cámaras ni actores.

Todo empezó con un golpe de suerte que pudo haber cambiado para bien el destino de una persona. De todas formas, la decisión que siguió a ese premio se desenvolvió en prácticas ilegales y lo que parecía una gran oportunidad terminó en una fuerte investigación policial.

Pastillas
John Eric Spiby ganó 2,77 millones de euros en la Lotto británica en 2010 y en ese momento nació su negocio ilegal.

John Eric Spiby ganó 2,77 millones de euros en la Lotto británica en 2010 y en ese momento nació su negocio ilegal.

La historia de John Eric Spiby y su golpe de suerte

El protagonista de este caso es John Eric Spiby, un hombre de Reino Unido que, en 2010, a sus 80 años, ganó 2,77 millones de euros en una lotería, un monto que en dólares ronda los 3 millones.

En vez de aprovechar ese dinero para destinarlo a inversiones o a mejorar su calidad de vida, decidió adquirir una propiedad rural en la zona de Astley, cerca de Manchester, donde comenzó a montar una estructura que con el tiempo sería el centro de una investigación policial.

El terreno elegido no fue casual, ya que su ubicación permitía operar de manera discreta, que fue creciendo rápidamente. Esto dio inicio a una historia que se transformó en una red con varios participantes.

Al estilo Breaking Bad: cómo funcionaba el negocio familiar

El funcionamiento del grupo era idéntico a la dinámica de Breaking Bad. En este caso, el proyecto giraba en torno a la fabricación de pastillas ilegales que imitaban medicamentos conocidos.

La sustancia principal era etizolam, un compuesto con efectos similares a los ansiolíticos tradicionales, aunque con una potencia entre seis y diez veces mayor que el diazepam. A partir de esa base, se elaboraban comprimidos que después se distribuían como si fueran fármacos legales.

Cada integrante tenía su propia tarea. El hijo de Spiby, John Colin, supervisaba la producción dentro de un contenedor adaptado como planta. Otro colaborador, Callum Dorian, se ocupaba de la distribución a través de plataformas de mensajería cifrada, mientras que Lee Ryan Drury gestionaba la logística.

Las pastillas se vendían a unos 65 peniques por unidad, lo que equivale a unos 75 centavos. Pero el negocio creció tanto que su valor total estimado en el mercado ilegal llegó a los 332 millones de euros. La producción incluía una maquinaria específica, como prensas hidráulicas y sistemas automáticos de envasado.

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El negocio se mantuvo activo durante 12 años, hasta que un policía encontró uno de sus autos.

El negocio se mantuvo activo durante 12 años, hasta que un policía encontró uno de sus autos.

Cómo se descubrió su delito y cuáles fueron las condenas

El esquema se mantuvo activo hasta abril de 2022, cuando la intervención policial marcó el inicio del fin. Todo empezó con el control de un vehículo en un hotel de Manchester, en el que los agentes encontraron 2,5 millones de pastillas falsas, con un valor de 77 millones de euros.

Ese hallazgo condujo a una investigación más amplia que los llevó hasta la propiedad de Spiby, donde las autoridades encontraron equipamiento industrial, armas de fuego, municiones y todos los elementos suficientes para sostener la gran producción.

En Escocia, durante 2021, el 58% de las muertes vinculadas a opioides estuvo relacionado con sustancias similares a las que producía esta red, lo que reflejó la magnitud del problema. El juicio se desarrolló en noviembre de 2025 en un tribunal de Bolton donde Spiby negó su participación directa y sostuvo que solo alquilaba el terreno. Sin embargo, las pruebas incluyeron registros de comunicaciones, movimientos financieros y la presencia de vehículos de alta gama en su propiedad.

La sentencia se conoció en enero de 2026 cuando Spiby recibió una condena de 16 años y un mes de prisión. Su hijo fue condenado a 9 años, al igual que Drury. En el caso de Dorian, la pena se sumó a otra condena previa de 12 años. Las penas acumuladas para los integrantes de la banda alcanzaron los 47 años de cárcel.

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