El empresario cometió atrocidades, las cuales siempre tapó gracias a su influencia.
AP
La historia criminal de los Estados Unidos tiene capítulos que superan cualquier ficción. Lo que parece ser un relato sacado de un drama policial, tiene como protagonista a un hombre que escapó de la justicia durante años gracias a losmillones de dólares que poseía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si bien era el blanco de las sospechas, a su audacia la complementaba una fortuna inmensa, clave para poder dejar atrás a la policía y tapar sus crímenes casi a la perfección donde llegó al extremo de disfrazarse de mujer para ocultar su identidad mientras cometía los crímenes más atroces. Pero pese a su inteligencia, la manera en la que finalmente cayó y terminó pagando por sus actos es insólita.
Su mete maestra para el crimen tuvo un insólito traspié.
EFE
Quién fue Robert Durst y cómo se convirtió en multimillonario
Robert Durst nació en una de las familias más poderosas del sector inmobiliario de Manhattan. Su padre, Seymour Durst, lideraba la Organización Durst, un imperio responsable de gran parte del desarrollo de rascacielos en la ciudad. Esta compañía administraba un patrimonio que superaba los 8 mil millones de dólares en propiedades, lo que aseguraba el destino económico del heredero que, al momento de su muerte, contaba con 65 millones de fortuna personal.
A pesar de su posición, su infancia estuvo marcada por la tragedia tras presenciar el fallecimiento de su madre a los siete años. Este evento, según relataron sus allegados, forjó una personalidad distante que lo alejó de sus responsabilidades en la empresa familiar. Aunque intentó formar parte del negocio, mantuvo constantes conflictos con su hermano menor, Douglas, por el control operativo.
Finalmente, tras una disputa por la sucesión de la compañía, Robert fue desplazado de los cargos directivos. En el año 2006, aceptó un acuerdo legal que le otorgó 65 millones a cambio de renunciar a sus derechos en el fideicomiso familiar. Con esa autonomía, comenzó una etapa de traslados constantes por diferentes estados que coincidiría con la aparición de nuevas pruebas en su contra.
Tres asesinatos sin respuesta: cómo pudo escapar por tanto tiempo de la Justicia
La sombra del crimen persiguió a Durst desde enero de 1982, cuando su esposa, Kathleen McCormack, desapareció sin dejar rastro tras una discusión. A pesar de ser el principal sospechoso, la falta de pruebas directas y la intervención de sus abogados impidieron que se presentaran cargos formales. La investigación se detuvo durante años, permitiéndole continuar su vida en libertad sin enfrentar consecuencias legales.
En el año 2000, la situación se complicó cuando su amiga Susan Berman fue hallada muerta con un disparo en la cabeza en su casa de Los Ángeles. Los investigadores sospechaban que ella poseía información sobre la desaparición de Kathleen y que Robert la asesinó para evitar que declarara ante la Justicia. Berman enfrentaba deudas tras perder los millones de su herencia, lo que reforzaba la teoría de un posible chantaje.
Incluso cuando fue arrestado en Texas por la muerte de su vecino Morris Black, Durst logró evitar la cárcel. Para eludir a la policía de Nueva York, se ocultaba en un departamento alquilado en Galveston, donde llevó su engaño al límite: se hacía pasar por una mujer muda, utilizando pelucas, vestidos y maquillaje para pasar desapercibido ante sus vecinos.
Bajo esta perturbadora fachada, cometió algunos de sus actos más oscuros, logrando que nadie sospechara que detrás de aquella mujer solitaria se escondía un heredero millonario.
Pese a admitir que desmembró el cuerpo, sus abogados convencieron al jurado de que la muerte ocurrió por defensa propia, logrando una absolución que sorprendió al país por el fallo final, claramente manipulado.
Robert Durst HBO
Durst pasó impune muchos años pese a las atrocidades que cometió.
HBO
El error impensado que lo llevó a la cárcel
El fin de su impunidad no llegó por una investigación tradicional, sino por su propia decisión de participar en un documental sobre su vida. En 2015, el empresario aceptó ser entrevistado para la serie The Jinx, donde repasó detalladamente las acusaciones que lo rodearon durante décadas. Confiaba en que su capacidad para manipular la información, la misma que protegió su dinero, lo dejaría libre de culpa.
Durante un receso de la grabación final, Durst fue al baño sin percatarse de que el micrófono inalámbrico que llevaba puesto continuaba captando sonido. En la soledad de la habitación, comenzó un monólogo consigo mismo que quedó registrado en las cintas de audio. Sus palabras fueron una confesión directa: "¿Qué diablos hice? Los maté a todos, por supuesto".
Embed - El millonario que confiesa haberlos "matado a todos"
Esa grabación se convirtió en la prueba documental que permitió reabrir los expedientes y proceder con su detención inmediata en Luisiana. Las autoridades descubrieron que planeaba huir a Cuba con 42 mil dólares en efectivo antes de que se emitiera el último episodio de la serie. En 2021, fue condenado a cadena perpetua y falleció en prisión poco tiempo después, a la edad de 78 años.
Dejá tu comentario