La pandemia: una ducha fría para los emprendedores

Negocios

Las startups y Pymes están sufriendo un doble shock: la drástica caída de la demanda de productos y servicios y el empeoramiento de su cash flow.

Es una pesadilla. De la noche a la mañana nos levantamos en un mundo diferente. Hace seis meses gran parte de la población mundial está confinada por el nuevo enemigo: el temible coronavirus. Este nueva realidad en la que está inmersa más de la mitad de la humanidad llama a acciones inmediatas y a repensar las nuevas reglas que regirán “cuando pase el temblor”.

Las startups y Pymes están sufriendo un doble shock: la drástica caída de la demanda de productos y servicios y el empeoramiento de su cash flow. Un sondeo de Prodem y el BID sobre más de 2200 emprendedores de Latinoamérica que acaba de publicarse concluye que un 53% de las empresas no está vendiendo nada. Casi la mitad de ellas paró su producción y algo más de la mitad de los emprendedores que no se habían lanzado decidieron detener el futuro negocio y casi el 70% de estos eligieron “desánimo” para definir su estado personal. La supervivencia está también amenazada: casi un 60% afirma que sólo tiene los recursos para subsistir 60 días, pero el 30% dice que su horizonte de vida, en el marco actual, es más corto aún: 30 días.

Este panorama se repite en nuestro país: el 35% de los emprendedores indica que sólo puede sobrevivir en las actuales condiciones entre uno y dos meses, según el informe de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA). Es decir: en el futuro inmediato, el escenario de “desesperación y muerte” no sólo vale para personas sino para startups, Pymes también. Un verdadero desánimo para el mundo emprendedor, con algunos claros beneficiados en industrias específicas como ventas on line, alimentos y algunos sectores de SaaS (software as a service), entre otros.

Pero no es la primera crisis que el hombre vive en su historia. ¿Aprendimos que estas circunstancias son un vaso a medio llenar?. La parte vacía tiene que ver con los impactos negativos: las muertes de seres humanos, los cambios indeseados en los hábitos de vida y las empresas que no pueden sostenerse. La parte llena: las crisis son claves para que la sociedad pegue saltos cuánticos en su desarrollo.

Las pandemias han expandido las fronteras de la biociencia, las guerras impulsaron el desarrollo de innumerables innovaciones tecnológicas y las crisis financieras redefinieron industrias completas y potenciaron la creación de nuevos modelos de negocios como Airbnb y Uber que surgieron luego de la crisis del 2008. Ya Schumpeter hablaba de las crisis como “duchas frías”, metáfora con la que el economista austríaco daba a entender su impacto en el sistema económico: el de un shock de renovación y reconfiguración del mercado y de los tejidos productivos.

Es este el momento en el que los emprendedores juegan un rol clave. Son quienes más pueden mejorar las condiciones para sobrellevar la crisis, quienes definitivamente a través de la innovación dan forma a aspectos claves de la sociedad del día después.

Para surfear la crisis, los emprendedores tienen que enfocarse en pocos aspectos críticos. El primero es el cuidado del efectivo (“Cash is King”) dado que los ingresos son inciertos. Incluye reducir al mínimo los costos con modelos de operación reducidos (alquileres, servicios externos, salarios, etc.) y gestionar impecablemente las cobranzas. Se incluye aquí las ayudas del Gobierno para Pymes y emprendedores. El segundo es estabilizar la continuidad de las operaciones y revisar la cadena de suministro que seguramente está impactada por la crisis.

El tercero es dejar de lado toda estrategia o táctica que tenga el adjetivo “nuevo” en su título: son momentos de mantenimiento, más que de crecimiento. Y por último, pero no menos importante: diseñar e implementar una redefinición del modelo de negocio pensando en el corto y en el largo plazo.

La digitalización acelerada de ciertos aspectos claves del modelo como la creación y mejora de canales de ventas digitales, mayor eficiencia en operaciones a través de incorporación de tecnología que en muchos casos es gratuita, incorporación de herramientas de trabajo a distancia, son variables que definirán la supervivencia del negocio durante y después de la crisis.

Un ejemplo es Drixit, start up argentino que a través de la tecnología ayuda a garantizar el distanciamiento social en la industria y la trazabilidad del personal, reduciendo el contacto entre empleados.

La pandemia pasará. Pero está claro que el mundo que quedará será diferente al que conocíamos. Las oportunidades están emergiendo de la mano de nuevas necesidades a resolver de empresas y personas. Las nuevas tecnologías pueden transformar la manera en que los servicios son creados, empaquetados y vendidos. Las apps para el sector salud, la inteligencia artificial aplicada a la gestión hospitalaria, la realidad virtual aplicada al mantenimiento y el entrenamiento técnico son algunos ejemplos.

Los consumidores se están acostumbrando a nuevas formas de comprar, como el delivery on line y el entretenimiento en casa a través del streaming. Luego de la cuarentena, la gente esperará más integración entre el on y el off line, dado que estarán más familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías.

Gran parte del nuevo mundo que está naciendo será modelado por la innovación emprendedora. Sumerjámonos con optimismo y confianza en la ducha fría de Schumpeter, y mientras nos bañamos pensemos en las palabras del economista de Stanford Paul Romer: “una crisis es algo que no se puede desperdiciar”.

Director del Centro de Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés

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