En el ámbito del fútbol americano, Marshawn Lynch era el chico malo de la NFL. No solo ganó millones, sino que también alimentó su reputación de rebelde durante su época como jugador, al ser una personalidad difícil de tratar para los medios y mucho más complicada de controlar en el campo de juego.
Pero una vez retirado, el público empezó a conocer sus distintas facetas. Hoy, el exdeportista se muestra reconciliado con la prensa y aparece en programas de televisión como estrella invitada. Gracias a eso, se conoció que manejó sus finanzas de una manera poco común entre sus colegas.
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Tras su paso por la NFL, Lynch también incursionó como actor, interpretándose a sí mismo.
Universal Television
Quién es Marshawn Lynch y cómo consiguió su fortuna
Nacido el 26 de abril en Oakland, California, el chico malo de la NFL dio sus primeros pasos en el equipo de la ciudad. Su madre era atleta en la secundaria local y su pasión por el deporte empezó desde muy pequeño.
Eso lo llevó a la Universidad de California en Berkeley, donde fue uno de los jugadores más destacados y estudió bienestar social. Fue elegido para el primer equipo de All-American y el All-Pac-10, y también fue nombrado MVP de las finales.
En 2007, inició su camino en la NFL y se presentó en el draft para ser seleccionado por los Buffalo Bills en la duodécima posición de la primera ronda. Su primer contrato con la franquicia fue de u$s19 millones y permaneció en el equipo hasta 2010, cuando fue traspasado a los Seattle Seahawks.
Allí era la superestrella y se ganó su tan reconocido apodo, "Beast Mode", debido a que era imparable dentro de la cancha. Ganó dos Super Bowl y se retiró en 2015 para regresar a la actividad dos años después. Finalmente, le puso fin a su carrera en 2019, con una reputación importante tanto dentro como fuera de la cancha.
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"Beast Mode" demostró tener un método de ahorro bastante particular
NFL
Vivir de los sponsors: la estrategia del exjugador
Su apodo, la actitud rebelde y su enorme rendimiento eran un gran atractivo para los sponsors. Sus contratos tampoco eran poca cosa. En Seattle llegó a ganar u$s24 millones, mientras que en sus siguientes equipos las cifras también eran bastante altas. Esto le permitió generar un gran patrimonio.
Pero su secreto estaba en que ese dinero jamás lo gastaba. Como era una cara conocida que no hablaba con los medios, o que solo se presentaba a las conferencias para responder cada pregunta con un “sí” o un “no” acompañado de su célebre frase “solo estoy aquí para que no me multen”, terminó por convertirse en el favorito de los hinchas.
En 2014, la marca de dulces Skittles decidió que Lynch fuera el primer atleta en ser patrocinado oficialmente por ellos. Además, dentro del contrato, aseguraron una donación de u$s10 mil a la organización benéfica "Touchdown".
Pepsi y Nike se encargaban también de darle enormes sumas de dinero por su imagen. Debido a esto, el jugador decidió crear indumentaria bajo su propia empresa llamada "Beast Mode Apparel". Se estima que con todos esos tratos ganó entre u$s10millones y u$s20 millones, que fue lo que utilizó para vivir.
Los casi u$s56 millones por contrato con los equipos que defendió en la NFL jamás los tocó, y decidió utilizarlos como capital para inversiones o tenerlos guardados en el banco. Algo raro, poco típico en su ambiente, pero que sin lugar a dudas le asegura un futuro sin grandes preocupaciones económicas.