15 de septiembre 2026 - 13:14

La F1 ya cotiza como Wall Street: quiénes son los dueños de las escuderías y cuánto vale el nuevo negocio del paddock

El capital financiero inyectado en las escuderías de Fórmula 1 impulsa su valorización a miles de millones, superando la tradicional noción de equipo deportivo para convertirse en activos de alto crecimiento.

El desembarco de capital financiero en las escuderías de la Fórmula 1 convirtió al paddock en uno de los mercados de activos deportivos más calientes del mundo.

El desembarco de capital financiero en las escuderías de la Fórmula 1 convirtió al paddock en uno de los mercados de activos deportivos más calientes del mundo.

@Red Bull

Un equipo de Fórmula 1 ya no se compra solamente para ganar carreras. Se compra para capturar crecimiento, exposición global, derechos comerciales, patrocinadores y una audiencia que sigue aumentando. El desembarco de capital financiero en las escuderías convirtió al paddock en uno de los mercados de activos deportivos más calientes del mundo.

La última operación que volvió a poner el foco sobre este fenómeno fue la entrada de Robert Wood Johnson en Aston Martin. El heredero del imperio Johnson & Johnson y propietario de los New York Jets de la NFL y copropietario del Crystal Palace inglés adquirió aproximadamente el 15% de la escudería por unos u$s525 millones.

El número es revelador: pagar u$s525 millones por una participación minoritaria implica valorar el conjunto de Aston Martin en varios miles de millones de dólares. Es decir, el activo que hace apenas unos años podía ser considerado una apuesta de nicho hoy compite en precio con algunas de las franquicias deportivas más importantes del planeta.

Las últimas operaciones elevaron el valor agregado estimado de las diez escuderías que competían hasta 2025 a una franja de entre u$s34.000 millones y u$s36.000 millones.

Stefano Domenicali, CEO de Formula 1, sostiene además que las escuderías más importantes ya se mueven en valores de entre u$s4.000 millones y u$s6.000 millones.

La comparación con el pasado explica la velocidad de la revalorización. Williams fue comprada por Dorilton Capital en 2020 por aproximadamente u$s200 millones. Cinco años después, el valor estimado del equipo ya supera los u$s2.000 millones. Es una multiplicación de más de diez veces en apenas un lustro.

McLaren ofrece otro ejemplo extremo. La estructura, que atravesó dificultades financieras durante la pandemia, pasó de una valoración cercana a los u$s740 millones en 2020 a cifras de varios miles de millones. Axios situó en 2026 la valoración del equipo alrededor de u$s5.000 millones, mientras que la operación de 2025 que concentró su propiedad en capital de Medio Oriente fue valuada en aproximadamente u$s4.100 millones.

El mercado, por lo tanto, no está pagando solamente por los resultados deportivos. Está pagando por la capacidad futura de generar ingresos.

La F1 se convirtió en una máquina de generar dinero

El crecimiento de las valorizaciones tiene detrás una expansión extraordinaria del negocio. Según los estados financieros de Liberty Media, la Fórmula 1 generó u$s3.873 millones de ingresos en 2025, frente a u$s3.411 millones en 2024. Es decir, sumó u$s462 millones en un año, con un crecimiento de aproximadamente 13,5%. El resultado operativo alcanzó los u$s632 millones, mientras que el OIBDA ajustado llegó a u$s946 millones.

La compañía también registró 6,75 millones de espectadores presenciales en los Grandes Premios durante 2025, un 4% más interanual, mientras que la audiencia en vivo creció 21%.

El dato que explica el apetito inversor es sencillo: mientras más grande se vuelve la plataforma, más capacidad tienen los equipos para monetizar patrocinadores, hospitality, merchandising, contenido digital y exposición internacional.

Además, en 2026 agregó otro factor decisivo: la parrilla pasó a tener 11 equipos con el ingreso de Cadillac, algo que no ocurría desde el debut de Haas en 2016.

El crecimiento de las valorizaciones de las escuderías tiene detrás una expansión extraordinaria del negocio. Según los estados financieros de Liberty Media, la Fórmula 1 generó u$s3.873 millones de ingresos en 2025, frente a u$s3.411 millones en 2024.

El crecimiento de las valorizaciones de las escuderías tiene detrás una expansión extraordinaria del negocio. Según los estados financieros de Liberty Media, la Fórmula 1 generó u$s3.873 millones de ingresos en 2025, frente a u$s3.411 millones en 2024.

Ferrari: el activo estratégico de los Agnelli

Ferrari es un caso aparte. La escudería no funciona como una empresa independiente tradicional sino integrada dentro del grupo Ferrari, uno de los activos de lujo más valiosos del mundo.

Exor, el holding de la familia Agnelli, posee el 24,4% del capital y concentra alrededor del 36,2% de los derechos de voto. Piero Ferrari, hijo de Enzo Ferrari, conserva otro 10,4% del capital y cerca del 15,4% de los votos. El resto se encuentra en manos de inversores bursátiles.

La importancia económica de Ferrari excede ampliamente el resultado de los Grandes Premios. La F1 funciona como una plataforma mundial de marketing para una compañía que vende autos de lujo, merchandising, experiencias y licencias.

Es justamente ese tipo de activo el que el mercado financiero está empezando a mirar con otros ojos.

Mercedes: cuando el patrocinador se convierte en accionista

Mercedes muestra otro cambio estructural. Hasta finales de 2025, el capital estaba repartido prácticamente en partes iguales entre Mercedes-Benz, Ineos y Toto Wolff. Pero la llegada de George Kurtz, fundador y CEO de CrowdStrike, modificó el esquema.

Kurtz adquirió el 15% del vehículo de inversión de Wolff, equivalente aproximadamente a un 5% de Mercedes F1, en una operación que valoró al equipo en unos u$s6.000 millones. Wolff quedó con aproximadamente el 28,3%.

La operación tiene una lectura financiera especialmente relevante: el patrocinador dejó de limitarse a poner dinero para comprar exposición de marca y pasó directamente a convertirse en propietario.

Es el paso siguiente en la evolución del sponsorship deportivo: de pagar por visibilidad a comprar una parte del activo que genera esa visibilidad.

Aston Martin: el laboratorio del nuevo capitalismo deportivo

Si hay una escudería que resume la nueva lógica financiera de la F1 es Aston Martin. Lawrence Stroll mantiene alrededor del 33% del capital a través de Yew Tree y controla aproximadamente el 75% de los derechos de voto. Pero alrededor de él se acumuló una constelación de inversores.

Arctos Partners posee aproximadamente 17,3%; Woody Johnson, cerca del 15%; Aramco, alrededor del 12%; HPS Investment Partners y Accel, 11,3%; el fondo soberano saudí PIF, 6,8%; y Adrian Newey, 4,7%.

El caso de Newey es particularmente significativo: el ingeniero recibió una participación minoritaria como parte de su llegada al proyecto.

El capital, entonces, también se convierte en una herramienta para comprar talento.

Alpine: la F1 como cartera de inversión de las estrellas

Alpine representa la cara más mediática de este proceso. Renault conserva el 76%, mientras que el 24% restante quedó en manos de un consorcio integrado por Otro Capital, RedBird Capital Partners y Maximum Effort Investments, el vehículo vinculado a Ryan Reynolds.

La operación incorporó además a un grupo de deportistas y celebridades que incluye a Patrick Mahomes, Travis Kelce, Anthony Joshua, Juan Mata y Trent Alexander-Arnold.

La lógica es similar a la que se observa en el deporte estadounidense: los atletas dejan de ser solamente consumidores de activos deportivos para convertirse en inversores.

McLaren: el Golfo compra una joya tecnológica

McLaren es otro de los grandes ejemplos. Mumtalakat, el fondo soberano de Baréin, controla alrededor del 70%, mientras que CYVN Holdings, respaldado por Abu Dhabi, tiene aproximadamente el 30%. En 2025 ambos inversores adquirieron las participaciones que aún estaban en manos de otros fondos.

El cambio es significativo porque McLaren pasó de una situación financiera delicada durante la pandemia a convertirse en un activo estratégico para capitales de Medio Oriente.

El atractivo no es solamente la Fórmula 1. McLaren permite participar de una marca global asociada a tecnología, ingeniería, lujo, automovilismo y entretenimiento.

Williams: el caso que explica todo el negocio

La operación de Williams probablemente sea la mejor demostración de por qué el private equity desembarcó en la F1. Dorilton Capital pagó unos u$s200 millones en 2020. En 2026 la valoración estimada supera los u$s2.000 millones.

Eso significa que el activo multiplicó su valor por más de diez en aproximadamente seis años.

Para un fondo de private equity, es exactamente el tipo de operación buscada: adquirir un activo subvalorado, invertir, profesionalizarlo, aumentar ingresos comerciales, mejorar la exposición internacional y capturar una salida a una valoración muy superior.

Audi y Cadillac: los fabricantes vuelven, pero ya no solos

La nueva F1 también está atrayendo nuevamente a los grandes fabricantes. Audi debutó oficialmente en 2026 después de completar la adquisición de Sauber. Pero el proyecto tampoco quedó exclusivamente en manos de la automotriz alemana: Qatar Investment Authority tomó el 30% de la estructura.

Cadillac, por su parte, se convirtió en el undécimo equipo de la parrilla en 2026. La estructura pertenece a una joint venture entre TWG Motorsports y General Motors, combinando capital privado estadounidense con el músculo industrial de GM.

El ingreso de Cadillac también muestra hasta qué punto la F1 se convirtió en un activo estratégico para Estados Unidos.

En 2026, además, el campeonato estrenó un reglamento técnico completamente nuevo y cinco fabricantes de unidades de potencia están presentes: Ferrari, Mercedes, Honda, Audi y Red Bull-Ford. Cadillac utiliza motores Ferrari en su primera temporada mientras desarrolla su propio proyecto de unidad de potencia.

El negocio ya no depende solamente de quién gana

El gran cambio de la F1 es que la valorización de una escudería dejó de estar atada exclusivamente a sus resultados.

Mercedes puede valer miles de millones aunque no gane el campeonato. McLaren puede multiplicar su valor antes de conquistar títulos. Williams puede ser una inversión atractiva aun cuando no esté regularmente en el podio. Aston Martin puede captar cientos de millones de dólares de inversores aun sin haber ganado una carrera.

La razón está en los ingresos futuros. La propia Formula 1 cerró 2025 con u$s3.873 millones de facturación y u$s946 millones de OIBDA (Operating Income Before Depreciation and Amortization) ajustado.

El negocio continúa expandiéndose geográficamente.

En 2026, la llegada del Gran Premio de Madrid al calendario reforzó la estrategia de expansión de la categoría. En paralelo, Cadillac amplió la parrilla a 11 equipos y el nuevo reglamento técnico abrió una nueva batalla tecnológica entre fabricantes.

Incluso el negocio de los equipos empieza a adquirir características propias de los mercados financieros: entradas de capital, ventas parciales, fondos soberanos, private equity, valuaciones implícitas y operaciones secundarias.

El paddock como nuevo mercado de activos

La Fórmula 1 está atravesando una transformación similar a la que vivieron durante años las franquicias de la NFL, NBA y otros grandes deportes estadounidenses.

La diferencia es que la F1 combina varios negocios en un mismo activo: televisión, patrocinio, hospitality, tecnología, ingeniería, turismo, merchandising y entretenimiento global. Por eso el mercado está dispuesto a pagar múltiplos cada vez más altos.

El caso Williams lo resume en una cifra: u$s200 millones de compra en 2020 contra más de u$s2.000 millones de valoración apenas unos años después.

El caso Mercedes muestra otra tendencia: un patrocinador como CrowdStrike dispuesto a convertirse en accionista. Aston Martin agrega a los multimillonarios, fondos soberanos y talento técnico; Alpine incorpora a las estrellas del deporte y Hollywood; McLaren demuestra el apetito del capital de Medio Oriente; Audi representa el regreso de los fabricantes y Cadillac abre la puerta a la expansión del capital estadounidense.

La conclusión financiera es contundente: la Fórmula 1 dejó de ser solamente un campeonato que vende carreras. Ahora también vende participación en activos globales de alto crecimiento.

Y mientras Liberty Media siga aumentando los ingresos, la audiencia y el alcance internacional del campeonato, el precio de entrada al paddock probablemente siga subiendo.

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