23 de octubre 2024 - 17:30

La historia de Ted Ngoy, el empresario que pasó de la pobreza a la riqueza dos veces

El "Rey de las Donas" de California perdió su cadena de tiendas valorada en millones de dólares por su adicción a los juegos de azar.

El asiatico escapó del genocidio de Camboya y logró formar un patrimonio de millones de dólares.

El asiatico escapó del genocidio de Camboya y logró formar un patrimonio de millones de dólares.

La vida de Ted Ngoy pasó por un sinfín de estados emocionales y económicos. El camboyano se exilió de su país por la llegada de un régimen dictatorial y logró formar un patrimonio de millones de dólares en Estados Unidos como el “Rey de las Donas”. Pero tuvo que volver a empezar de cero por su ludopatía.

El empresario tuvo una adolescencia que podría ser parte de una película romántica por la relación que formó con su primera esposa, Suganthini Khoeun. Su amor a primera vista comenzó como una relación prohibida por su diferencia de clase. Ngoy sostuvo que conocía esta distancia pero que ello nunca fue su objetivo principal. Su relación creció a través encuentros a escondidas y fue aceptado a sólo unos meses del golpe de Estado de Camboya.

Cómo se hizo millonario Ted Ngoy

El multimillonario continuó por cinco años en su país natal porque su habilidad con los lenguajes le fue útiles al gobierno de facto. Su decisión de emigrar a Estados Unidos llegó en 1975, cuando el país norteamericano decidió acoger a 130.000 refugiados de Vietnam y Camboya. Su familia vendió todo lo que tenía para acceder a los primeros vuelos a California y llegó al país junto a su mujer y sus tres hijos.

Los Ngoy estuvieron en un refugio hasta que un pastor de la iglesia de Tustin, localidad que se encuentra a 50 kilómetros de Los Ángeles, los acogió y le dio trabajo como conserje de su institución. El camboyano se dio cuenta rápidamente que los 500 dólares que ganaba mensualmente no le alcanzaban para sostener a su familia y pidió permiso para sumar otros trabajos de medio tiempo. Así consiguió empleo como vendedor y otro como auxiliar de una gasolinera.

El asiático trabajaba 17 horas por día y, en su turno noche, venía como la tienda de rosquillas que estaba enfrente de la estación de servicios recibía muchos clientes. Esto lo hizo interesarse por el rubro y se inscribió a la formación de la cadena de donas Winchell´s. Ngov recordó este curso al declarar que: "Aprendí a hornear, a ocuparme de la nómina, la limpieza, las ventas, todo".

Su entrenamiento duró tres meses y posteriormente se posicionó como encargado de una de las tiendas de la cadena de comida rápida. Ngov se convirtió en la estrella de su sucursal y ahorró todo lo posible mientras trabajaba entre 12 a 17 horas al día y era ayudado por sus hijos de 9 y 8 años. Este esfuerzo permitió que su el camboyano habrá su segunda tienda de rosquillas.

Prontamente, su plan de negocios se expandió por toda la región y decidió ocupar sus puestos e trabajo para ayudar a los demás camboyanos que llegaban al país. Les enseñaban su modelo de negocio y los empleaba en alguna de sus 60 tiendas. Mientas, los migrantes les contaban cómo se torturaba y mataban inocentes en su tierra natal y la familia Ngov se horrorizaba por su relato.

El entonces multimillonario era apoyado y querido por su comunidad pero una noche de juego en Las Vegas cambió por completo su forma de ser. Lo que comenzó como pequeñas jugadas por diversión terminó convirtiéndose en un vicio, con apuestas de miles de dólares por tiradas, malos comportamientos, ira y pedidos de prestamos. Ngov le pedía dinero a quienes alquilaban sus tiendas y, cuando no tenía para pagar, les cedía las escrituras del edificio.

Su salida de la ludopatía llegó cuando volvió a Camboya con la restitución de su democracia. Allí regresó tras perder su cadena de tiendas y apostó por la política. Su campaña fue un fracaso pero logró obtener un puesto como secretario comercio y agricultura. Aun así, sus medidas tampoco fueron exitosas y su patrimonio quedó en bancarrota.

Cómo salió de la pobreza absoluta, otra vez

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Ted Ngov estaba arruinado en 2002 y decidió volver a Estados Unidos, sólo con un capital de 100 dólares tras su vuelo. Su vida allí fue una pesadilla porque todos sus allegados lo querían fuera de su vida tras la falta de confianza, respeto y los malos comportamientos que había tenido en su pasado. El asiático vivió de iglesia en iglesia hasta que logró volver a Camboya y, posteriormente, se mudó a Tailandia.

Este último lugar fue el sitio donde pudo reconstruir su vida porque un contacto chino lo contrató como vendedor de bienes raíces. Las comisiones de sus ventas le ayudaron a volver a convertirse en millonario. Además consiguió una segunda esposa y formó una nueva familia con cuatro hijos más.

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