Gianni Infantino, el presidente de la mayor organización del fútbol mundial tiene como principal objetivo que la FIFA gane mucho dinero y por eso impulsó una Copa del Mundo de 48 selecciones que, en su primera edición, está rompiendo récords económicos, sociales y deportivos. La FIFA prevé ingresos por u$s13.000 millones durante el ciclo 2023-2026, la inmensa mayoría (u$s9.500) gracias a este torneo, doblando las cifras del ciclo de Qatar.
El Mundial de fútbol es un gran negocio; cada año hay más equipos, más países sedes, más medios transmitiendo y siempre hay una ventana para seguir haciendo crecer las ganancias. Y esa nueva ventana se llama cooling break o pausas de hidratación, en castellano, que se ejecuta a los 22 minutos de cada tiempo por espacio de 3 minutos.
La intención del comité organizador es que los jugadores no sufran las altas temperaturas de Estados Unidos, México y Canadá -los países organizadores- para brindar así un espectáculo a la altura de las circunstancias.
Sin embargo, detrás del cooling break, a pesar que Gianni Infantino rechazó las versiones que la vinculan con beneficios comerciales para FIFA, se esconde un gran y millonario negocio el ente del fútbol mundial, para sus sponsors y las cadenas de televisión.
En el Mundial de 2026, las pausas de hidratación han dejado de ser una medida excepcional para convertirse en un elemento integrado en el espectáculo. Lo que en el campo de juego dura apenas unos tres minutos, fuera de él representa una oportunidad económica extraordinaria. Cada interrupción crea un espacio comercial que antes no existía y que puede venderse a precios propios de los eventos televisivos más cotizados del planeta.
Estimaciones de la plataforma de negocios Workweek, revelan que las dos pausas obligatorias en cada uno de los 104 partidos del mundial, generarán entre u$s500 y u$s600 millones en total para las cadenas televisivas con derechos de transmisión.
El negocio nació como consecuencia de una crisis en la relación comercial entre la FIFA y The Coca-Cola Company. Una disputa legal puso tensión entre ambas empresas cuando FIFA anunció que abriría licitaciones para los patrocinadores de sus eventos, por lo que Coca-Cola junto con Adidas abrieron un caso legal contra la organización en 2023 con relación a los derechos de patrocinio de la Copa Mundial de Clubes de 2025.
Tras un acuerdo establecido en 2025, la relación entre Coca-Cola y FIFA sigue vigente hasta 2030, permitiendo a Powerade (una de las marcas de Coca-Cola) poder ser partner oficial de los eventos deportivos de FIFA. La firma de análisis Global Data estimó el contrato por un valor de u$s400 millones.
Tras la reconciliación entre las marcas, para marzo 2026 FIFA autorizó la pausa de tres minutos también a las cadenas de televisión y plataformas de streaming que cuenten con los derechos, permitiendo interrumpir la transmisión tres minutos para emitir publicidad durante las pausas y así, generar ingresos por patrocinios.
Lo cierto es que la FIFA, con el cooling break, encontró un negocio multimillonario que podría transformar la manera en que se comercializan las transmisiones de fútbol.
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Aunque Gianni Infantino lo desmienta, el colling break es un gran negocio para la FIFA, sus sponsors y las cadenas que de TV y streaming que tienen los derechos de transmisión del Mundial.
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Las razones del negocio
La razón es simple, durante cada pausa, los canales que poseen los derechos de transmisión pueden emitir bloques publicitarios completos en momentos de máxima audiencia. A diferencia del entretiempo, cuando muchos espectadores aprovechan para alejarse del televisor por cualquier motivo, estas interrupciones ocurren en pleno desarrollo del partido. Eso significa que buena parte de la audiencia permanece frente a la pantalla, aumentando el valor comercial de cada segundo de publicidad.
Según estimaciones divulgadas por Workweek, los 104 partidos que tendrá el Mundial de 2026 generarán cerca de 624 minutos adicionales de pauta publicitaria, equivalentes a más de 10 horas de transmisión comercial que no existían en ediciones anteriores.
La cifra es aún más llamativa al analizar la cantidad de anuncios que pueden emitirse. Considerando un promedio de ocho comerciales por pausa, los canales dispondrían de alrededor de 1.664 nuevos espacios publicitarios a lo largo del campeonato.
Las proyecciones del sector indican que los nuevos bloques comerciales podrían generar entre u$s50 millones y u$s100 millones adicionales para cada cadena que transmita el torneo. En conjunto, la recaudación derivada de estas pausas podría acercarse a los u$s500 o u$s600 millones. Por todo esto, para la industria televisiva, el cooling break representa una oportunidad de ingresos extraordinaria.
La FIFA también gana
Pero el negocio no beneficia únicamente a las televisoras. A medida que los canales aumentan su capacidad de monetización, también se incrementa el valor de los derechos de transmisión que comercializa la FIFA. De hecho, estimaciones de la industria señalan que el negocio mundial de los derechos televisivos creció entre un 20% y un 30% frente a la Copa del Mundo de Catar 2022.
Para el organismo rector del fútbol mundial, las pausas de hidratación cumplen una doble función: proteger a los jugadores frente a condiciones climáticas extremas y, al mismo tiempo, aumentar la rentabilidad del producto más importante de su portfolio.
Gianni Infantino sabe mejor que nadie que el Mundial es la mayor usina de recaudación para la FIFA y entregó el fútbol, a cambio de millones de dólares, al modelo estadounidense del Super Bowl, donde el deporte se mancomuna con la gastronomía y hasta, por primera vez, con un espectáculo musical en el entretiempo de la final.
Desde sus orígenes, el fútbol defendió una particularidad que lo diferenciaba del resto de los grandes espectáculos deportivos: 45 minutos de juego ininterrumpido. Sin tiempos muertos, sin pausas comerciales y con muy pocos momentos para que las cadenas de televisión insertaran publicidad sin perder acción. Ese paradigma ahora parece estar cambiando.