14 de agosto 2026 - 07:00

Por infraestructura y distancias, el transporte urbano impulsa la electromovilidad en Argentina

Los modelos 100% a batería comienzan a consolidarse en la circulación pública y abren el debate sobre el futuro del desplazamiento.

Los buses eléctricos comienzan a ganar terreno en el país 

Los buses eléctricos comienzan a ganar terreno en el país 

La electrificación del transporte público avanza a distintas velocidades según el tipo de servicio. En un país con extensiones territoriales como Argentina, la movilidad 100% eléctrica encuentra hoy su mayor potencial en los entornos urbanos, donde las distancias más cortas y los recorridos previsibles permiten una implementación más eficiente.

Este contexto no solo impacta en los colectivos: también explica por qué, en el caso de los autos, muchas veces los eléctricos aún funcionan como un segundo vehículo y no como la opción principal, debido a limitaciones de infraestructura de carga y autonomía en viajes largos.

En ese escenario, las ciudades se convierten en el primer gran laboratorio de la electromovilidad, con experiencias concretas que ya están en funcionamiento y nuevas inversiones que buscan acelerar la transición.

Para Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad de Buenos Aires, la utilización de unidades eléctricas en las ciudades ya dejó de ser una alternativa a futuro para convertirse en una tecnología presente.

Sin duda que en entornos urbanos y suburbanos el uso de los buses eléctricos son hoy una realidad incontrastable en el mundo y ahora la Ciudad de Buenos Aires: son vehículos silenciosos, seguros y sobre todo sustentables, ya que no generan emisiones de Gases de Efecto Invernadero durante su operación”, sostuvo el funcionario.

Los recorridos dentro de las ciudades permiten establecer circuitos predecibles, distancias más cortas y puntos de carga definidos, condiciones que facilitan el aprovechamiento de las unidades eléctricas y reducen las dificultades vinculadas con la autonomía.

Los recorridos dentro de las ciudades permiten establecer circuitos predecibles, distancias más cortas y puntos de carga definidos, condiciones que facilitan el aprovechamiento de las unidades eléctricas y reducen las dificultades vinculadas con la autonomía.

La Ciudad comenzó a incorporar esta tecnología en mayo de 2025, cuando puso en funcionamiento la primera línea 100% eléctrica, denominada E-Bus, que conecta la Terminal de Cruceros con Parque Lezama y la Usina del Arte durante fines de semana y feriados.

A esta experiencia se sumó luego la incorporación de una unidad eléctrica en el transporte regular. Desde octubre último, la Línea 44 cuenta con un colectivo eléctrico modelo Agrale MT17.0 LE, de producción nacional y con una autonomía cercana a los 250 kilómetros, suficiente para cubrir su operación diaria.

Ciudad vs. larga distancia: dónde hoy es más viable la electrificación

Las condiciones operativas explican gran parte de esta diferencia. Los recorridos urbanos permiten establecer circuitos definidos, distancias acotadas y puntos de carga planificados, lo que facilita la adopción de buses eléctricos.

En cambio, los servicios interurbanos deben enfrentar mayores exigencias en autonomía y una red de carga aún incipiente, lo que retrasa su implementación masiva.

En cuanto a los servicios de larga distancia, que no son competencia del Gobierno de la Ciudad, pero es de público conocimiento que automotrices de Suecia y China ya han probado y están comercializando unidades para esos servicios”, señaló Bereciartua.

Y agregó: “Seguramente esto seguirá evolucionando con el paso del tiempo y serán muy útiles para países como el nuestro, con grandes extensiones”.

Mientras tanto, el avance tecnológico y las inversiones del sector privado empiezan a marcar el camino. Empresas como Mercedes-Benz ya dieron sus primeros pasos en el país con el desarrollo del chasis eléctrico eO500U, pensado específicamente para el transporte urbano, con autonomías cercanas a los 250 km y tiempos de carga adaptados a la operación diaria.

En paralelo, iniciativas locales también se suman a esta transformación. En el marco de Expo Transporte 2026, compañías como MegaCar presentaron desarrollos como el Trambús eléctrico, reforzando la apuesta por soluciones de movilidad sustentable con desarrollo nacional.

Renovación de flota y nuevas reglas para el transporte público

Más allá de los casos puntuales, la Ciudad avanza con un plan estructural para transformar su sistema de transporte. Bereciartua destacó que la estabilidad económica y los recursos financieros son claves para avanzar en proyectos de esta magnitud:

Los recursos financieros y la estabilidad económica siempre han sido un jugador esencial para concretar ambiciosos proyectos como la electromovilidad de una ciudad tan grande como Buenos Aires”.

En ese sentido, subrayó: “En la actualidad, la estabilidad macroeconómica y un presupuesto con superávit por quinto año consecutivo en la ciudad, permite que nos embarquemos en la construcción de la nueva Línea F, la obra de electromovilidad hoy más costosa de la Argentina”.

Además, el Gobierno porteño trabaja junto a operadores privados en la renovación de una flota de aproximadamente 1.600 colectivos, en un proceso que busca acelerar la transición energética.

Uno de los hitos más importantes será el cambio normativo previsto para el corto plazo: desde el 1° de enero de 2027, todos los colectivos 0 km que se incorporen al sistema deberán ser eléctricos o a GNC, según su registro en el RUTAP.

Actualmente, la Ciudad ya cuenta con dos líneas que operan exclusivamente con unidades a GNC, mientras que esta tecnología continúa expandiéndose en otras líneas.

De esta manera, la electrificación del transporte público en Argentina se perfila como un proceso progresivo y segmentado, donde los buses urbanos lideran la transición, mientras que la larga distancia dependerá de la evolución tecnológica y el desarrollo de infraestructura.

En un país atravesado por grandes distancias, la movilidad eléctrica encuentra en las ciudades su punto de partida más concreto, con experiencias reales, inversiones en marcha y una hoja de ruta que combina innovación, regulación y adaptación a las condiciones locales.

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