El sistema que propone BlaBlaCar se basa en el concepto de auto compartido. Conductores particulares que planean realizar un trayecto publican en la aplicación los asientos vacíos disponibles en su vehículo y otros usuarios reservan esos lugares para compartir el viaje y dividir los gastos derivados del traslado.
La plataforma funciona como intermediaria tecnológica entre conductores y pasajeros. No posee vehículos propios ni contrata choferes profesionales. Tampoco opera como una aplicación urbana de transporte bajo demanda, sino que apunta principalmente a viajes de media y larga distancia entre ciudades.
Ese concepto también alentó hace casi una década la creación de una aplicación nativa argentina, bautizada Carpoolear. En este caso, a diferencia de BlablaCar, se trata de una red colaborativa sin fines de lucro, impulsada por la asociación civil STS Rosario para conectar viajes urbanos y de media distancia.
“El dinero es importante pero no es un tema central dentro del proyecto. A veces tenemos plata. Otras veces no. El proyecto siempre sigue adelante. Los fondos que ingresan se utilizan para mejoras y mantenimiento de la plataforma, comunicación”, explican los fundadores de Capoolear en su web.
“Podemos ahorrar pesos, pasarla mejor en el viaje, conocer gente y cuidar el medio ambiente, ya que cuando dos conductores viajan en solo un auto, quedando el otro guardado, se genera un impacto positivo sobre el medio ambiente”, remarcan.
Cómo funciona y se financia BlablaCar
“BlablaCar optimiza y facilita la conexión entre usuarios conductores que publican sus asientos vacíos en trayectos que ya tenían pensado realizar con otros usuarios que necesitan desplazarse al mismo destino de una forma más directa o económica”, explicó la compañía en la presentación de su llegada al país.
El modelo de negocio de BlaBlaCar se diferencia de otras plataformas de movilidad porque el conductor no busca obtener una ganancia comercial sino compartir gastos. La compañía establece límites sobre los precios que pueden cobrarse por trayecto para evitar que el servicio se transforme en una actividad profesional de transporte encubierta.
La monetización de la plataforma depende de comisiones y cargos de gestión aplicados sobre las reservas. Sin embargo, en la Argentina la empresa comenzará inicialmente sin cobrar cargos adicionales mientras evalúa el comportamiento del mercado local y el nivel de adopción de la comunidad.
Consultada por Ámbito sobre el esquema comercial que utilizará la plataforma, Itziar García Sagarzazu, directora de comunicación global de BlaBlaCar, explicó que el modelo varía según cada país. “BlaBlaCar lleva operando 20 años en Europa. En España y Francia, por ejemplo, existe un modelo de pago transaccional. Los gastos de gestión se incluyen en el pago digital que hace el pasajero al conductor tras compartir el viaje en común”, señaló.
La ejecutiva agregó que en otros mercados como Brasil se implementó un esquema de suscripción mensual. “En otros países como Brasil tenemos un modelo de suscripción: el usuario paga mensualmente una cantidad que evita los gastos de gestión porcentuales por viaje”, indicó.
En cuanto al lanzamiento argentino, aclaró que la prioridad inicial será generar comunidad y volumen de usuarios antes de avanzar con la monetización. “En los países que estamos lanzando hoy, entre ellos Argentina, empezaremos como hemos empezado en todos los países: entendiendo primero qué adopción del modelo tiene nuestra comunidad en ese país, sin gastos de gestión. La monetización se dará más adelante. Como referencia, no empezamos a monetizar Brasil hasta nueve años después de su lanzamiento, no tenemos apuro”, sostuvo.
Brasil, la experiencia más cercana de BlablaCar en la región
El antecedente brasileño aparece como uno de los casos más relevantes para entender el potencial del modelo en la región. BlaBlaCar desembarcó en Brasil hace más de una década y convirtió al país en uno de sus principales mercados globales.
Según datos de la compañía, actualmente Brasil cuenta con más de 5 millones de usuarios únicos activos al año y se transformó en el segundo mercado más importante de la empresa detrás de India. Además, alrededor del 80% de los viajes compartidos en Brasil cubren rutas que no cuentan con alternativas directas de transporte, lo que posiciona al carpooling como un complemento del sistema tradicional.
La experiencia brasileña resulta particularmente relevante para la Argentina debido a ciertas similitudes geográficas y de infraestructura. BlaBlaCar considera que el auto compartido puede ganar terreno en corredores donde la oferta de transporte terrestre es limitada o costosa, especialmente en ciudades medianas y pequeñas.
La empresa remarcó que la Argentina cuenta con más de 600 localidades de menos de 10.000 habitantes, donde el automóvil particular sigue siendo el principal medio de conexión territorial.
En ese sentido, la plataforma busca posicionarse como una alternativa complementaria al transporte tradicional y no necesariamente como un reemplazo de las empresas de ómnibus o aerolíneas. Los trayectos promedio de BlaBlaCar rondan entre 200 y 300 kilómetros, una distancia donde el costo del combustible adquiere un peso significativo para los usuarios.
El aumento del combustible potencia el carpooling
La compañía francesa también intenta capitalizar el actual escenario económico argentino. Según datos citados por la empresa, el precio de los combustibles aumentó alrededor de 83% en lo que va del año, mientras que llenar un tanque promedio cuesta cerca de $80.000.
Bajo ese contexto, BlaBlaCar sostiene que compartir gastos permite reducir significativamente el costo individual de los viajes. La media actual de pasajeros por trayecto dentro de la plataforma es de 2,1 personas, lo que posibilita que el conductor recupere más de la mitad del costo total del viaje.
“Estamos muy emocionados de lanzar BlaBlaCar en Argentina y dar a los más de 45 millones de habitantes del país una opción de movilidad económica y accesible”, afirmó Nicolas Brusson, cofundador y CEO de la compañía.
“En los 21 países en los que operamos estamos observando cómo cada vez más conductores se suman al uso del coche compartido por el ahorro”, agregó.
El directivo admitió que uno de los principales desafíos para el crecimiento de la plataforma será construir confianza entre usuarios. A diferencia de otros servicios tradicionales de transporte, el modelo implica compartir varias horas de viaje entre personas desconocidas.
Para enfrentar ese punto, BlaBlaCar desarrolló un sistema basado en perfiles verificados, validación de identidad, sistemas de reseñas y puntuaciones públicas de conductores y pasajeros. La compañía también cuenta con equipos de moderación y atención al usuario dedicados a controlar el cumplimiento de las normas de la comunidad.
La reputación digital aparece como un componente central del negocio. Los usuarios pueden revisar antecedentes, comentarios y experiencias previas antes de aceptar o reservar un viaje.
Impacto económico y ambiental del carpooling
A nivel internacional, la plataforma logró consolidar una importante escala global. Según datos corporativos, la red de movilidad de BlaBlaCar permitió realizar alrededor de 120 millones de conexiones durante el último año y contribuye a ahorrar cerca de 2,5 millones de toneladas de CO2 anuales gracias a una mayor ocupación de los vehículos particulares.
La llegada de la empresa también abre un nuevo escenario competitivo dentro del negocio de movilidad digital y viajes interurbanos.
Aunque en la Argentina no existe todavía un actor dominante específico de carpooling de larga distancia, BlaBlaCar competirá indirectamente con plataformas de transporte urbano como Uber, Cabify y DiDi, que si bien se enfocan en traslados urbanos, también avanzaron sobre algunos servicios interurbanos en determinados mercados.
En América latina también existen iniciativas regionales de movilidad compartida y grupos informales organizados mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería, aunque ninguno alcanza todavía la escala internacional de BlaBlaCar.
El modelo de la empresa francesa forma parte además de una tendencia más amplia vinculada a la economía colaborativa, donde plataformas digitales permiten monetizar activos ociosos mediante tecnología y redes de usuarios.
En el caso de BlaBlaCar, el activo subutilizado son los asientos vacíos de los automóviles particulares. La empresa calcula que la mayoría de los viajes de larga distancia se realizan con uno o dos ocupantes, dejando capacidad ociosa que puede aprovecharse para reducir costos de movilidad.
La experiencia de mercados como Brasil y México reflejó que el modelo logra expandirse especialmente en contextos de grandes distancias, infraestructura desigual y presión económica sobre los consumidores. Bajo esa lógica, BlaBlaCar apuesta a que la Argentina pueda convertirse en uno de sus nuevos mercados estratégicos dentro de América Latina.